La estrella española del tenis, Carlos Alcaraz, barrió a Novak Djokovic este domingo para alzarse con su primer Abierto de Australia y convertirse en el hombre más joven en completar el Grand Slam de carrera, negándole así al gran serbio un vigésimo quinto major sin precedentes.
El español fue imponente tras un inicio dubitativo al deshacerse del tenista de 38 años (2-6, 6-2, 6-3, 7-5) en la Rod Laver Arena, reclamando así su séptimo título de Grand Slam y afianzándose como el indiscutible número uno mundial.
Con este logro, se convirtió en el tenista más joven de la era Open en conquistar los cuatro torneos mayores, sumando este a sus dos títulos en Wimbledon y a los obtenidos en Roland Garros y el US Open.
Con 22 años, superó a su legendario compatriota Rafael Nadal –presente en la grada para presenciar la hazaña–, quien contaba con dos años más cuando logró la misma gesta.
Un séptimo Grand Slam lo sitúa a la altura de John McEnroe y Mats Wilander, y a uno solo de Andre Agassi, Jimmy Connors e Ivan Lendl.
Supuso la primera derrota para Djokovic en una final de Melbourne, tras haber ganado las diez anteriores, lo que lo deja aún a la busca de ese hito del 25º major que le permitiría superar a la australiana Margaret Court, quien también observaba desde la pista central.
Djokovic, que pujaba por convertirse en el tenista de más edad en levantar un trofeo de singles de Grand Slam, ganó su último major en el US Open de 2023. Desde entonces, Alcaraz y Jannik Sinner se han repartido los laureles.
Ambos jugadores libraron encarnizadas semifinales a cinco sets –Alcaraz ante Alexander Zverev y Djokovic frente a Sinner–, por lo que la recuperación física resultaba siempre un factor clave.
No obstante, ambos mostraron pocos signos de fatiga en un nuevo duelo de gladiadores.
Comenzaron con juegos cómodos al servicio hasta que un doble falta y un revés a la red ofrecieron la primera bola de quiebre para Djokovic con 2-1.
Alcaraz la salvó, pero el agresivo cuarto cabeza de serie siguió presionando y materializó su tercera oportunidad, consolidando luego el quiebre para un 4-1.
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Djokovic leía bien el saque de Alcaraz y fue autoritario en los peloteos, con un sensacional golpe de derecha que le granjeó dos bolas de set.
Se adjudicó el set en 33 minutos tras un noveno error no forzado del primer cabeza de serie, habiendo dominado los momentos cruciales con maestría.
Fue un Djokovic clásico, pero Alcaraz reaccionó con ímpetu, subiendo el ritmo para quebrar y ponerse 2-1 en el segundo set, celebrando con un puño en alto tras salvar una bola de quiebre y mantener su servicio en el siguiente juego.
Djokovic aplicó gotas en los ojos y comenzó a frotárselos, incapaz de domeñar a un Alcaraz desatado, que quebró de nuevo para ponerse 5-2.
Algunos intercambios sensacionales pusieron al público en pie en el tercer set, que se mantuvo con servicio hasta que Djokovic envió una derecha fuera bajo presión, cediendo el 2-3.
Salvó con coraje cuatro bolas de set con 3-5, pero no pudo hacer lo mismo con una quinta, permitiendo que el español tomara el control del encuentro.
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A la defensiva, Djokovic salvó luego seis bolas de quiebre en un juego inicial de servicio de once minutos en el cuarto set para mantenerse con vida, luchando con denuedo.
Mas Alcaraz lo fue desgastando y se abalanzó cuando Djokovic servía para permanecer en el partido, sellando así su primer campeonato australiano.
Este triunfo le garantiza mantenerse como número uno mundial, con Sinner en segundo lugar, mientras Djokovic asciende un puesto hasta el tercero, por delante de Zverev.