La histórica posesión de Son Fortuny, ubicada en la localidad de Estellencs, en la costa occidental de Mallorca, se encuentra en venta por un precio que ha alarmado a las autoridades locales. La propiedad aparece en el portal inmobiliario Idealista con un precio de 17,9 millones de euros, mientras que en plataformas de lujo como Sotheby’s y JamesEdition se anuncia por 12,6 millones.
Ambas cifras superan con creces la valoración de 10 millones de euros realizada por el ayuntamiento de Estellencs en 2024, cuando solicitó financiación al gobierno balear para su adquisición mediante fondos europeos Next Generation. La solicitud fue denegada, y los posteriores acercamientos a la consejería de medio ambiente del Govern y al Consell de Mallorca no han fructificado en ningún acuerdo hasta la fecha.
La preocupación local va más allá del precio. Son Fortuny no solo está considerado un enclave de gran valor cultural y paisajístico dentro de la Serra de Tramuntana, patrimonio mundial de la UNESCO, sino que además alberga el manantial que provee de agua potable a todo Estellencs. El alcalde, Bernat Isern, ha advertido de que un cambio de propiedad podría poner en riesgo el suministro si el futuro propietario decidiera rescindir el contrato vigente.
Isern ha declarado que está revisando propuestas anteriores con la esperanza de obtener financiación a través del Impuesto de Turismo Sostenible, antes de que la finca sea vendida a un promotor privado. “Toda el agua potable de Estellencs procede de esta propiedad”, afirmó. “Si se vende y el nuevo dueño se niega a continuar suministrándola, el pueblo se quedaría sin ella”.
La finca se comercializa como “una de las propiedades más emblemáticas de la zona”, según el anuncio en Idealista, que resalta su orientación al mar y las vistas sobre la sierra de Tramuntana. Con una superficie superior a los tres millones de metros cuadrados, el terreno se extiende por tres términos municipales —Estellencs, Puigpunyent y Calvià— e incluye una casa principal con diez dormitorios, un único baño y que requiere una renovación integral.
En total, la propiedad abarca 320 hectáreas, lo que representa casi un cuarto del término municipal de Estellencs. Su incorporación al patrimonio público permitiría enlazarla con otras fincas públicas colindantes como Galatzó, Planícia y Sa Coma d’en Vidal, conformando así una extensa área continua protegida en la montaña.
El consistorio había planeado originalmente convertir la posesión en un refugio de montaña, similar a los gestionados por el Consell de Mallorca, y establecer un museo etnográfico y centro de interpretación. Aunque los planes para una oficina de turismo se han descartado, la autoridad local sigue apostando por un modelo centrado en la reactivación agrícola, la ganadería y la conservación ambiental, en colaboración con la cooperativa agraria del pueblo.
Son Fortuny llegó a abarcar alrededor del 40% del territorio de Estellencs antes de ser dividida en la década de 1980. Su sector sur fue adquirido por el Consell de Mallorca en 1981 y posteriormente declarado de utilidad pública. Dicha zona incluye actualmente un área recreativa y un refugio de montaña.
Con un presupuesto anual de apenas 850.000 euros, el ayuntamiento de Estellencs alega que no puede plantearse la compra sin el respaldo de las administraciones supramunicipales. Isern confirmó que una solicitud de financiación revisada se presentará en febrero.
Más allá de la seguridad hídrica, el alcalde señala el potencial de la finca para el turismo sostenible y la creación de rutas de senderismo en la Serra. Aunque una travesía GR ya atraviesa parte de la propiedad, varios caminos de conexión siguen siendo privados. Su adquisición pública, arguye, permitiría abrir nuevos itinerarios peatonaless y facilitar el acceso a elementos como el que describe como el molino de agua mejor conservado de la isla.
De momento, el futuro de Son Fortuny permanece incierto, con las autoridades locales en una carrera por asegurar fondos públicos antes de que una venta privada transforme una de las posesiones más señeras de la Tramuntana.