Las aguas de la riada de la tormenta Marta rodean un tractor y un automóvil en una zona rural de Andalucía, evidenciando la magnitud de los daños causados a terrenos agrícolas e infraestructuras.
Durante la última semana, agricultores del sur y el oeste de España han reportado daños “catastróficos” en sus cosechas tras la tormenta Marta, que trajo lluvias torrenciales, vientos huracanados e inundaciones generalizadas, siendo Andalucía la región más afectada. La tormenta, nombrada por la agencia estatal de meteorología a principios de febrero, llegó como parte de una sucesión de sistemas atlánticos que han dejado los suelos saturados, los ríos crecidos y las tierras de cultivo cada vez más vulnerables.
Las organizaciones agrarias señalan que el momento ha sido especialmente dañino, pues ha golpeado a frutales, hortalizas de invierno y producciones en invernadero en una fase crítica del ciclo. Las primeras evaluaciones de la consejería de agricultura andaluza sugieren que hasta un 20% de la producción agrícola de la región podría haberse visto afectada, mientras que los sindicatos advierten de que las pérdidas definitivas podrían ser muy superiores, dado que el acceso a numerosas parcelas sigue siendo limitado.
Zonas y modalidades de los daños más graves de la tormenta Marta
Los impactos más severos se han concentrado en Andalucía, especialmente en las provincias de Cádiz, Sevilla, Córdoba, Huelva, Almería y Málaga. En las vegas y cuencas bajas, las inundaciones prolongadas han anegado cítricos, cultivos hortícolas y pastos, incrementando el riesgo de asfixia radicular, caída de fruta y proliferación de enfermedades. En Almería, los fuertes vientos afectaron invernaderos de plástico, destrozando estructuras y arrasando cultivos hortícolas de alto valor que dependen de condiciones controladas. Los caminos rurales y vías de acceso a las explotaciones también han sufrido deterioros, retrasando tanto la recolección como las labores de reparación urgente.
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Razones de la gravedad de los daños
La tormenta Marta no ha actuado en solitario. Una secuencia de borrascas en semanas previas había ya saturado el suelo, mermando su capacidad para absorber nueva precipitación. En consecuencia, gran parte del agua de Marta se transformó en escorrentía superficial, amplificando las inundaciones en las zonas de cultivo. Los desembalses controlados en algunas cuencas contribuyeron a incrementar los niveles aguas abajo, agravando la presión sobre campos ya anegados.
Consecuencias para los agricultores y las cadenas de suministro
Para los agricultores, las prioridades inmediatas pasan por documentar las pérdidas, estabilizar las infraestructuras dañadas y evaluar si los cultivos afectados pueden rescatarse. El sistema de seguros agrarios de España ya se está movilizando para tramitar los partes, pero las valoraciones formales podrían demorarse semanas donde el acceso sigue restringido. A corto plazo, es probable que se produzcan disrupciones en la oferta de cítricos, hortalizas de invernadero y frutos rojos, con posibles efectos secundarios en los mercados nacionales y las exportaciones si la recuperación es lenta.
Planes de contención de daños
Las autoridades autonómicas están considerando solicitar la declaración formal de zona catastrófica para desbloquear ayudas de emergencia destinadas a los agricultores afectados. Mientras, los pronósticos advierten de que la inestabilidad atmosférica podría persistir en los próximos días, dejando escaso margen para el drenaje natural de los campos. El impacto económico total de la tormenta Marta solo podrá determinarse con exactitud una vez que bajen las aguas y se puedan cuantificar con precisión las mermas en las cosechas.