Planificar para el futuro debe incluir asegurarse de que alguien de confianza pueda tomar decisiones importantes en tu nombre, si llega el momento en que tú ya no puedas.
Este tipo de planificación se realiza comúnmente mediante instrumentos legales llamados poderes notariales o de representación.
Un poder notarial es un acuerdo legal que permite a una persona designar a otra u otras para que tomen decisiones en su lugar.
Estas decisiones pueden relacionarse con propiedades, finanzas, salud y bienestar, dependiendo del tipo de autorización que se otorgue.
Estos documentos ofrecen tranquilidad para el caso de que llegue un momento en que no puedas tomar decisiones importantes por ti mismo, ya que significa que alguien en quien confías se asegurará de que se respeten tus deseos.
La persona o personas que designes como apoderados deben ser confiables y tener las habilidades apropiadas para tomar decisiones sobre tu salud, propiedades y finanzas.
Si no se establecen poderes notariales, tu familia o amigos tendrían que solicitar al Tribunal de Protección para convertirse en tu tutor legal, en caso de que pierdas tu capacidad mental.
Este proceso de solicitud es largo y potencialmente costoso, y no te permite elegir quién toma las decisiones por ti, ya que el tribunal lo decide basándose en lo que considera tus mejores intereses.
Los Poderes Permanentes o Duraderos (LPA) existen en dos formas diferentes. Uno se ocupa de asuntos patrimoniales y financieros, y el otro cubre temas de salud y bienestar.
El LPA de bienes y asuntos financieros permite a los apoderados tomar decisiones sobre dinero, propiedades y cualquier otro tema financiero.
El LPA de salud y bienestar les permite tomar decisiones sobre cuidado, tratamiento médico y rutinas diarias.
Sin embargo, esto solo puede hacerse si o cuando la persona que otorga el poder haya perdido su capacidad mental y ya no pueda tomar esas decisiones por sí misma.
Establecer un LPA te permite elegir quién tomaría las decisiones en tu nombre, y es la mejor manera de asegurarte de que tus deseos se respeten, si ya no pudieras decidir por ti mismo.