La actividad de capital privado en el sector sanitario global estableció un nuevo récord el año pasado, con un valor estimado de 191.000 millones de dólares en operaciones, según nuevos datos de Bain & Company.
La sanidad sigue siendo uno de los sectores con mejor desempeño para el capital privado, impulsado tanto por su escala como por la demanda constante del envejecimiento demográfico, señaló Nirad Jain, socio director de Bain & Company.
“La sanidad es infraestructura. En Estados Unidos, representa alrededor del 20% de la economía. La demanda sanitaria crece sin cesar debido a tendencias inmutables como la demografía y la salud subyacente”, comentó.
Los inversores de capital privado históricamente han destinado poco capital a la sanidad, y las firmas han estado alcanzando lo que Jain llamó una “porción justa” de inversión en relación con la huella económica del sector. Además, la sanidad ha tenido una infra-inversión en tecnología durante décadas, creando oportunidades para que el capital privado modernice las operaciones e infraestructuras de las organizaciones sanitarias, añadió.
Los segmentos con mayor actividad de operaciones en 2025 fueron el farmacéutico y el de proveedores de servicios. La actividad está aumentando en el ecosistema de servicios farmacéuticos, señaló Jain. Destacó que entre los objetivos atractivos se encuentran los servicios de envasado, llenado y esterilización, especialmente para fármacos inyectables como los GLP-1, así como los centros de ensayos clínicos, empresas de recolección de datos y firmas de análisis.
Respecto al segmento de proveedores, los inversores se están centrando en tecnología que permita una mejor atención en primera línea, como herramientas de automatización de flujos de trabajo y tecnología diagnóstica, declaró Jain. Tres fuerzas impulsan este interés: la grave falta de inversión histórica en TI sanitaria, la escasez de mano de obra junto con la inflación salarial, y la necesidad macroeconómica de mayor eficiencia y control de costes.
Las firmas de capital privado están especialmente interesadas en respaldar herramientas que mejoren la productividad de los proveedores o reduzcan la dependencia de grupos profesionales escasos, como radiólogos o enfermeras, afirmó Jain.
Añadió que la competencia por activos sanitarios como esos se está intensificando a medida que más inversores de capital privado entran en el sector. “Hace quince años, había 175 firmas de capital privado diferentes haciendo operaciones en sanidad; el año pasado, esa cifra era de 350”, dijo Jain.
Esto ejerce más presión sobre los precios y los términos de las operaciones. Como resultado, explicó que las compras tradicionales compiten cada vez más con operaciones entre firmas de capital privado, escisiones corporativas y transacciones de salida de bolsa.
Al mismo tiempo, la presión para lograr salidas exitosas ha aumentado a medida que envejecen las carteras de inversión y las firmas acumulan niveles récord de capital disponible.
Jain dijo que la combinación de mayor competencia, carteras envejecidas y presión creciente por desinvertir está redefiniendo cómo las firmas abordan las operaciones sanitarias. Aunque la demanda por activos de alta calidad sigue fuerte, señaló que tarde o temprano habrá que lidiar con empresas más débiles o con bajo rendimiento.
Aun así, Jain afirmó que el historial de la sanidad como fuente fiable de retornos hará que siga siendo una prioridad máxima para los inversores de capital privado en 2026.
Foto: Andriy Onufriyenko, Getty Images