Después de años de girar juntas, las compositoras con base en Los Ángeles, Julianna Barwick y Mary Lattimore, han desarrollado lo que la primera llama una “telepatía musical”. *Tragic Magic*, el primer álbum colaborativo de la pareja, evidencia esta conexión: nacido de una breve serie de sesiones de improvisación en París, es un conjunto maravillosamente inmersivo de canciones *new age* y ambient, donde las voces etéreas y con reverberación de Barwick y sus capas de sintetizador atmosféricas se entrelazan y acentúan el brillante arpa de Lattimore.
Las sesiones del álbum tuvieron lugar poco después de los incendios forestales del año pasado en California, que las dos músicas vivieron como residentes. En consecuencia, la tragedia y la esperanza atraviesan la neblina onírica de estas composiciones que se despliegan. Con su delicado *loop* de arpa y susurros apagados, el tema de apertura, “Perpetual Adoration”, es tan dulce y soñador como una nana, mientras que el precioso y conmovedor “Haze With No Haze” lleva una desesperación silenciosa en su melodía quebradiza y staccato y el registro agudo anhelante de Barwick. Como siempre, sus letras son indescifrables, las palabras se difuminan en textura y susurros sin forma, pero rebosan sentimiento.
Incluso en sus momentos más espartanos, las canciones se sienten más grandiosas y cinematográficas que el trabajo en solitario de cada una; el arpa de Lattimore tiene un espacio particular para brillar. Ocasionalmente, el dúo alcanza cotas épicas, como en su turbia versión de “Rachel’s Song” de *Blade Runner*, que se precipita en un torbellino efervescente en su último minuto, o en “Stardust”, el clímax del álbum, donde los sintetizadores elevados y los destellos de arpa celestial se ven reforzados por una base de batería a los cinco minutos, lo más cercano a una sensibilidad pop. Pero acto seguido, lo despojan todo para el cercano “Melted Moon”, que dura casi nueve minutos y donde la emoción perdura donde la plenitud no. El efecto es íntimo y expansivo a la vez.
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*Aquáticos*, el nuevo álbum colaborativo del guitarrista brasileño Fabiano do Nascimento y el productor de Los Ángeles Eddie Ruscha, es una escucha exuberante y meditativa. A lo largo de estos nueve temas errantes, la percusión que gotea y los pellizcos y rasgueos ágiles de la guitarra son sostenidos por sintetizadores cálidos y burbujeantes, una combinación que evoca lentos días de verano. Incluso las grabaciones más desnudas en la discografía de Tashi Dorji se caracterizan por un frenetismo silencioso que proviene de su enfoque improvisatorio. Sin embargo, en su nuevo álbum *Low Clouds Hang, This Land Is on Fire*, el guitarrista bhutanés-estadounidense opta por algo mucho más calmado. Estas grabaciones empapadas en reverberación son espaciosas, suaves e introspectivas – su intento de “encontrar el silencio”. La compositora y artista sonora francesa Charlène Dannancier pinta un retrato inquietante de dinámicas relacionales ambiguas en su nuevo álbum *Baisée*. A lo largo de 10 temas sobrecogedores, cada uno dedicado a una etapa o sentimiento diferente de una relación, los fragmentos de su voz aérea se retuercen alrededor de una electrónica densa y discordante.