El Real Mallorca salió de la zona de descenso y recuperó una confianza muy necesaria con una ardua victoria por 2-1 frente al Espanyol, ante 17.879 espectadores en un luminoso y ventoso Son Moix el domingo por la tarde.
Era el primer partido como local del nuevo entrenador argentino, Martín Demichelis, tras tomar las riendas sustituyendo a Jagoba Arrasate hace un par de semanas. Los visitantes no ganaban desde el pasado diciembre, pero se adelantaron en el marcador pronto, en el minuto 36, cuando el ex extremo del Blackburn Rovers, Thrhys Dolan, se infiltró en el área antes de filtrar un pase brillante hacia el jugador congoleño Charles Pickel, quien solo tuvo que empujar el balón hacia la esquina inferior, gracias a la calidad del pase recibido.
El 0-1 al descanso fue injusto para el Mallorca, que había estado cerca en varias ocasiones, con el viento jugando un papel significativo. A los diez minutos de la segunda parte, el goleador del Espanyol se metió en un “buen lío” al entrar con los tacos en el tobillo de Óscar Mascarell, por lo que recibió la merecida expulsión. Tras una revisión del VAR, el árbitro cambió la tarjeta amarilla por una roja y el jugador fue expulsado ¡en la primera acción fuerte del encuentro!
El Mallorca empató en el minuto 70 cuando un disparo de Pablo Torre se desvió considerablemente, entrando rodando en la red. Tras el gol, hubo una deliberación de cinco minutos por parte del VAR, que determinó que Samu Costa no había cometido falta en la jugada previa, por lo que el tanto subió al marcador: 1-1.
Tras la expulsión, el partido cambió, tomando el Mallorca la iniciativa. Mateo Joseph, desempeñando un papel más ofensivo, estrelló un potente disparo en el poste, y poco después el Mallorca se adelantó. Samu Costa recibió un magnífico pase al hueco de Mascarell, controló el esférico y remató con un disparo imparable: 2-1. El Son Moix estalló en júbilo. Tras todos los incidentes con el VAR, el árbitro añadió una agonizante compensación de nueve minutos. El Mallorca casi dilapida su ventaja con una arriesgada salida de balón desde atrás. No comprendo por qué insisten en hacerlo, ya que nueve de cada diez veces les acarrea problemas.
Con el reloj avanzando y la afición mordiéndose las uñas, el Mallorca se aferró al resultado hasta lograr una victoria de un valor incalculable. Hay que felicitar al nuevo entrenador, siempre impecable en vestimenta, por haber hecho del Mallorca un equipo mucho más organizado en tan poco tiempo, y en Samu Costa tuvimos a un jugador involucrado en el primer gol y autor del segundo. El portugués debe estar ya cerca de ser considerado para la convocatoria de su selección de cara al Mundial del verano. Pablo Torre jugó su mejor partido con la camiseta bermellona y destacó en su nuevo rol ofensivo.
El domingo, el Mallorca por fin escaló posiciones para salir del furgón de cola, pero ahora viene lo más complicado. El próximo domingo a las 14h, el Mallorca viaja a Alicante para enfrentarse al Elche en el segundo crucial duelo por la permanencia. Es un auténtico partido a seis puntos y, si ganamos ese encuentro, podríamos distanciarnos en cinco puntos de los tres últimos puestos.
EN RESUMEN: ¡Uf! Una vez más, el Real Mallorca sometió a su afición a una montaña rusa emocional. Fue uno de esos partidos donde la tensión no decae en ningún momento. El encuentro comenzó con optimismo, derivó en aprensión y terminó con un poderoso suspiro de alivio. Al final, el partido resumió más o menos la temporada mallorquinista hasta la fecha: difícil y dramática. Nuestra afición estuvo vibrante, ayudando al equipo no solo a superar este trance, sino quizá también la propia batalla por la permanencia.
PD: Por fin vimos la oportuna introducción de ambos fichajes invernales, Luvumbo y Kalumba. Ambos jugadores mostraron buena punta y solo Dios sabe por qué Arrasate nunca los alineó.