Benalmádena ha emprendido una ofensiva contra los inmuebles vacíos ante la acuciante escasez de alojamiento. Las autoridades locales han presentado un estudio inédito que identifica con precisión las viviendas desocupadas en el municipio. El objetivo de los responsables es lograr, de algún modo, reintegrar estas unidades en el mercado de alquiler estable y de larga duración, para así aliviar las crecientes presiones del sector inmobiliario en la zona.
Una iniciativa ciudadana copa el protagonismo
Fue a través de los presupuestos participativos donde se planteó inicialmente esta idea en 2025, cuando los residentes votaron por priorizar la actuación sobre las viviendas deshabitadas, dada la ínfima oferta actual de alquiler. Quesada y Pastor Consultores se encargó de un análisis pormenorizado cuyo trabajo cartografía los inmuebles vacantes por barrios, prestando especial atención a aquellos con potencial para reincorporarse al mercado de alquiler.
Los concejales se reunieron con representantes de Stop Desahucios (el colectivo contra los desalojos) en la Casa de la Cultura el 14 de marzo, mientras el ayuntamiento de Benalmádena dirigía los debates. Los asistentes examinaron los hallazgos y exploraron posibles medidas para activar el parqué de viviendas inactivas y devolverlo al mercado de alquiler.
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El foco en soluciones de alquiler a largo plazo
Los expertos confían en identificar concretamente por qué tantas propiedades permanecen vacías y cuáles podrían integrarse en el parque de alquiler estable. Con frecuencia en España, tras una vivienda desocupada subyace una herencia familiar paralizada por costosos litigios jurídicos. Las futuras propuestas esbozarán medidas prácticas para movilizar estos hogares, ya que una mayor disponibilidad promete un mejor acceso para la población local, que se enfrenta a un mercado de alquiler muy restrictivo.
Benalmádena lidia con problemas de mayor envergadura. Informes anteriores de 2026 señalaban más de 8.000 alquileres turísticos, lo que supone un 17 por ciento del total del parque inmobiliario del municipio, concentrados principalmente en la costa. Medidas complementarias incluyen posibles recargos en el IBI por vacíos prolongados y limitaciones a nuevas licencias turísticas. Este último esfuerzo complementa aquellas al concentrarse en las unidades privadas vacías en lugar de construir nuevo patrimonio público.
La colaboración evidencia un firme compromiso municipal
Las alianzas con grupos sociales como Stop Desahucios dotan de una apariencia de transparencia a estos procedimientos públicos. Las autoridades subrayan que se está trabajando de forma conjunta para perfilar políticas que se ajusten a las necesidades reales de la comunidad. Unas mejores opciones de alquiler a largo plazo podrían mitigar las tensiones sobre la asequibilidad en una zona tan intensamente turística.
Se espera que el éxito de esta iniciativa pueda inspirar campañas similares en otros puntos de las costas españolas, donde las viviendas vacías coexisten con la escasez de alojamiento.