Activistas en España reclaman una regularización de migrantes mientras el gobierno debate la política de inmigración.
Crédito: gonzagon, Shutterstock
El Gobierno español ha descartado cambios sustanciales en la ley de inmigración del país, tras confirmar que alrededor de 800.000 migrantes podrían obtener residencia legal y permisos de trabajo mediante un próximo proceso de regularización.
La ministra de Migraciones, Elma Saiz, afirmó que el Ejecutivo no planea priorizar a los migrantes altamente cualificados frente a otros, pese a la creciente presión de grupos empresariales y algunos partidos políticos para reformar el sistema.
El tema ha suscitado un debate más amplio sobre el mercado laboral, el crecimiento económico y la política migratoria de España. Mientras algunas organizaciones arguyen que el país debería centrarse en atraer a profesionales con mayor cualificación, el Gobierno insiste en que el modelo actual ya permite a las empresas reclamar el talento que necesitan.
Lo más leído en Euro Weekly News
Para los expatriados y trabajadores extranjeros que residen en España, esta discusión subraya cómo la migración sigue siendo un pilar fundamental para la economía y el mercado laboral del país, especialmente en sectores con escasez de mano de obra.
El Gobierno rechaza la propuesta de priorizar a migrantes cualificados
En un acto organizado por el Cercle d’Economia en Barcelona, Saiz defendió el sistema migratorio actual y rechazó los llamamientos a rediseñar las normas en función del reclutamiento de trabajadores altamente cualificados.
Dicha organización económica había sugerido restringir la llegada de trabajadores foráneos mientras se priorizaba a los migrantes con elevadas cualificaciones, una propuesta también respaldada por el Partido Popular.
No obstante, la ministra dejó claro que el Gobierno no tiene intención de seguir ese camino.
En su lugar, Saiz enmarcó la cuestión desde una perspectiva más amplia de derechos humanos, subrayando que la migración no puede reducirse a meros criterios económicos.
También enfatizó que España ya cuenta con programas de visados específicos diseñados para atraer talento profesional, lo que permite a las empresas reclutar trabajadores altamente cualificados cuando sea necesario.
Según la ministra, alrededor de 100.000 trabajadores extranjeros poseen actualmente estos permisos de trabajo especializados, de un total de aproximadamente tres millones de personas foráneas que cotizan a la Seguridad Social.
“La realidad es que la migración también es talento”, afirmó Saiz, rebatiendo la idea de que la política de inmigración española deba focalizarse exclusivamente en los migrantes con alta cualificación.
Se prevé que el programa de regularización comience en abril
El debate se produce mientras España se prepara para lanzar un programa de regularización a gran escala dirigido a migrantes que ya residen en el país sin un estatus legal completo.
El Gobierno espera que el proceso comience a principios de abril, aunque la fecha exacta aún no se ha confirmado.
El programa podría permitir que cientos de miles de personas que ya trabajan en la economía informal en España obtengan permisos oficiales de trabajo y residencia.
Los responsables afirman que el objetivo es integrar parte de la economía sumergida en el mercado laboral formal, a la vez que se ofrece a los residentes de larga duración una vía legal para trabajar.
España ha llevado a cabo procesos de regularización similares en el pasado, generalmente cuando se acumula un gran número de migrantes en situación irregular con el paso del tiempo.
Los críticos suelen argumentar que estos programas indican debilidades en el sistema de inmigración ordinario. Sin embargo, Saiz rechazó esa interpretación, señalando que el Gobierno ha seguido ajustando el marco legal para mejorar las vías existentes.
Señaló, en concreto, las reformas destinadas a ampliar el sistema de “arraigo”, que permite a los migrantes regularizar su situación tras residir en España durante un período determinado y demostrar su integración social.
La migración sigue siendo un motor clave del crecimiento económico español
Tras el debate político subyace una realidad económica más amplia: la inmigración se ha convertido en uno de los principales motores del reciente crecimiento económico de España.
En los últimos cinco años, los trabajadores extranjeros han cubierto las carencias de mano de obra en sectores que abarcan desde la hostelería y la construcción hasta la agricultura y los servicios asistenciales.
Según estimaciones del think tank económico Funcas, el aumento de la mano de obra foránea ha representado casi la mitad del crecimiento del PIB español desde 2022.
Los defensores del modelo migratorio actual sostienen que esto demuestra el papel positivo que juega la inmigración en el sostenimiento de la economía.
No obstante, algunos economistas y grupos empresariales argumentan que, si bien la migración está impulsando la actividad económica general, puede que no esté mejorando la productividad al mismo ritmo.
Datos del instituto de estadística catalán Idescat muestran que entre 2019 y 2024, el PIB per cápita creció un 19,1% en Cataluña, un 22,6% en el conjunto de España y un 25,4% en la Unión Europea.
En otras palabras, la economía crece, pero ese crecimiento se reparte también entre una población en rápida expansión.
Muchos de los recién llegados están empleados en sectores como la hostelería y la construcción, industrias que tradicionalmente generan ganancias de productividad más bajas.
Esto ha llevado a algunos economistas a sostener que la cuestión clave no es si España necesita migración, sino qué tipo de migración debería priorizar el país en el futuro.
Un debate más amplio sobre la futura fuerza laboral española
Por ahora, el Gobierno parece determinado a mantener su enfoque actual.
Saiz rechazó las sugerencias de que la inmigración sea responsable de un menor crecimiento de la productividad, advirtiendo sobre la confusión entre correlación y causalidad.
Sostuvo que la migración contribuye positivamente a la economía de varias maneras: ayudando a las empresas a cubrir vacantes laborales, mejorando la organización en el lugar de trabajo e incluso fomentando la innovación y la adopción de nuevas tecnologías.
A medida que España continúa enfrentándose a desafíos demográficos y a un envejecimiento poblacional, la cuestión de la política migratoria probablemente seguirá siendo un tema central de debate político y económico.
Para los expatriados que ya viven y trabajan en España, el mensaje del Gobierno es claro: el país pretende mantener su sistema de inmigración abierto y flexible, en lugar de priorizar únicamente a los trabajadores altamente cualificados.
Con el nuevo proceso de regularización previsto para comenzar en abril, es probable que la política migratoria –y su impacto en la economía española– siga en primer plano en los próximos meses.