Los costes del carburante para los conductores en Mallorca siguen atrayendo atención tras la reciente inestabilidad en los mercados petrolíferos internacionales vinculada a las tensiones con Irán. En toda la isla, la diferencia entre las gasolineras más baratas y las más caras puede superar los diez céntimos por litro, lo que significa que los conductores que comparan precios podrían reducir sus gastos habituales en combustible. Un mapa de precios incluido en este informe ilustra dónde es actualmente más económico repostar, destacado en verde oscuro, y dónde es probable que los conductores paguen más, señalado en rojo.
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Los especialistas en energía señalan que una serie de influencias globales afectan a los precios, incluidas las tensiones políticas en regiones productoras de crudo y los movimientos del referente internacional Brent. Estos factores determinan el costo base del combustible antes de que llegue a los surtidores locales. Sin embargo, el precio que finalmente pagan los conductores no es idéntico en todas partes, ya que cada estación de servicio opera con políticas de precios y costes operativos distintos, lo que puede generar variaciones notables incluso entre establecimientos cercanos entre sí.
Los precios más bajos suelen encontrarse en las gasolineras de las afueras de Palma y en varios municipios del interior, como Inca, Manacor y Sa Pobla. Por el contrario, los surtidores ubicados en zonas turísticas concurridas, cerca del aeropuerto o en el centro de Palma tienden a ser más caros. Los mayores costes inmobiliarios y un flujo constante de visitantes que pueden ser menos sensibles a las diferencias de precio se cuentan entre las razones comúnmente citadas para este patrón.
Varios elementos se combinan para determinar el coste de cada litro de gasolina o diésel. El punto de partida es el precio global del crudo, seguido del coste de refinar el petróleo en combustible utilizable. Los impuestos establecidos por el Gobierno de España y las autoridades autonómicas —incluido el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos y el Impuesto sobre el Valor Añadido— constituyen aproximadamente la mitad del precio final en bomba. La distribución también desempeña un papel, ya que el combustible debe transportarse desde las refinerías a los almacenes para luego ser distribuido a cada estación de servicio.
Los minoristas aplican después sus propios márgenes en función de su estrategia comercial y gastos de operación. Tanto las grandes marcas petroleras como los operadores independientes consideran factores como la plantilla, el mantenimiento y los servicios adicionales al fijar los precios. Las estaciones de bajo coste, situadas frecuentemente en polígonos industriales o en las periferias urbanas, suelen reducir sus márgenes para atraer un mayor volumen de clientela.