Las islas pagando un costo elevado

Los huevos siguen liderando la inflación alimentaria en la comparación interanual del IPC de febrero, con un incremento del 30,1% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que la fruta fresca ha experimentado un notable aumento del 6,3% en los últimos treinta días. La categoría de alimentación y bebidas no alcohólicas registró una tasa interanual del 3,2%, dos décimas superior a la del mes precedente; esta evolución se debió, en gran medida, a la estabilización de los precios de aceites y grasas y de pescados y mariscos, en contraste con los descensos del mismo mes de 2025, según un comunicado difundido por el INE.

En la comparación mensual, la cesta de la compra anotó un alza de precios del 0,6%, impulsada por el encarecimiento de frutas y frutos secos, hortalizas, legumbres y tubérculos. El conflicto en Oriente Medio está presionando al alza los precios de los alimentos en España, fundamentalmente a través de efectos indirectos en cadena sobre la energía, la logística y los insumos agrícolas.

Aunque los lineales de los supermercados permanecen abastecidos, distribuidores y el Gobierno han advertido de que una prolongación del conflicto podría desencadenar una subida significativa de la factura alimentaria. Las autoridades están monitoreando la situación y han señalado que podrían adoptar las siguientes medidas para proteger a los hogares.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha avanzado que el Ejecutivo podría reestablecer o mantener el IVA superreducido del 0% en productos básicos para paliar la inflación. Asimismo, se mantienen reuniones con sindicatos y asociaciones empresariales para debatir posibles topes a los precios de carburantes y energía, evitando así una reedición de la crisis energética de 2022.

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El coste global de la alimentación subió un 2,8% en un solo mes tras la escalada del conflicto, liderando el incremento las carnes, los pescados y los mariscos. Pese a las mejoras salariales, sindicatos como la USO advierten de que los bienes esenciales se encarecen a mayor velocidad de lo que crecen los sueldos.

La subida de los precios del petróleo y el gas incrementa directamente el coste del transporte desde las zonas de producción hasta los supermercados. En marzo de 2026, los precios de los carburantes en algunas regiones se han disparado hasta un 25%, un sobrecoste que, según los transportistas, acabará trasladándose al consumidor. Aproximadamente un tercio de los suministros mundiales de fertilizantes, incluyendo amoníaco y azufre, transita por el Estrecho de Ormuz. Cualquier disrupción en esta zona puede traducirse en mayores costes agrarios y una reducción de las cosechas para la agricultura española.

Las alteraciones en el transporte marítimo ya han comenzado a encarecer la fruta en zonas como Canarias y las Baleares, al requerirse rutas más largas y costosas para determinadas importaciones. Se prevé, además, que la interrupción de las exportaciones desde Oriente Medio, como dátiles, frutos secos (nueces, almendras, pistachos) o azafrán, impulse al alza los precios de estos productos específicos.

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