La Semana de la Moda no es nada barata. Cada vez hay más marcas que desaparecen del calendario, como calcetines en una secadora, probando nuevas formas de colar sus colecciones ante nuestos ojos. Mira a Sacai, ocupada con su amor por los PDF. Marine Serre decidió seguir la tendencia, pero añadió un pequeño cameo de Da Vinci. ¿Para qué conformarse con un simple lookbook si puedes hacerlo estilo colaboración con el Louvre?
@marineserre_official via Instagram
"El Louvre siempre ha sido una fuente de inspiración para Marine Serre, un universo de formas, una matriz de símbolos y mitos, un desfile de iconos que imprimen, como postimágenes, las siluetas contemporáneas que crea para su Maison. Es esta relación con el Museo, el archivo, las colecciones y la historia lo que ilumina esta colaboración, en la convergencia de dos mundos creativos: el Museo y el taller, el gesto del pintor y la mano de la couturier", señaló la marca. Muy apropiado para el tema de la Met Gala de este año, si me preguntas.
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La inspiración del Louvre se materializó en cinco piezas de un total de treinta. El mini vestido La Joconde, por supuesto, es el que te hace darte cuenta de que realmente lo quieres, o quizás hasta lo necesitas, y le das una segunda mirada a las prendas. Cuando lo haces, notas que es un rompecabezas moldeado que tomó 420 horas en hacerse, lo cual, francamente, se nota. Luego vino un maxi de malla bordado cubierto con casi 500 pinceles, que en una realidad alterna fácilmente podría pasar por la cola muy peluda de una sirena. Después, un mini vestido bustier hecho de tubos de pintura reciclados, y si crees que ese es un material inesperado, espera a oír sobre el confeccionado enteramente de carátulas de reloj. Por último llegó el "Vestido del Pintor Flamenco", confeccionado de la cintura para abajo con literalmente camisas de pintor. La moda, después de todo, siempre ha tenido debilidad por el mundo del arte.
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El resto de la colección, titulada "La Gracia del Tiempo", se mantuvo firmemente en el territorio de Marine Serre, inspirándose en ese espacio muy específico entre el pasado y el presente. Camisetas recicladas, pañuelos de seda, lienzo regenerado y jersey esculturado formaron la columna vertebral, demostrando una vez más que la costumbre del reciclaje de la casa no va a desaparecer. El estampado lunar icónico de la marca apareció en gran parte de la colección, mientras que tejidos ceñidos al cuerpo se adherían, estiraban y ocasionalmente revelaban cómo se habían confeccionado las prendas, antes de que nuestra vista se posara en los volúmenes. Por un momento al menos, un museo y un armario terminan hablando el mismo idioma.