Hallados cuatro caballos más abandonados por un tratante recientemente encarcelado en Cádiz.
Los animales fueron localizados por la Policía Local de La Línea de la Concepción en un «prado inundado sin acceso alguno a alimento», según informó el Centro de Rescate de Caballos de Andalucía (ARCH).
«Estaban prácticamente en los huesos, llevaban mucho tiempo sin comer», declaró Jean Joss, responsable de comunicación de ARCH, al Olive Press.
Fue ARCH quien recibió el aviso para acoger a estos animales «extremadamente emancipados», que Joss describió como «esqueletos vivientes».
Tras ser trasladados al centro, uno de los caballos fue hallado «tendido en el paddock, incapaz de reunir fuerzas para levantarse».
Después de que voluntarios y veterinarios dedicaran «varias horas» intentando salvar al equino, «decidieron dejarla ir» mediante la eutanasia, explicando en redes sociales que estaba «demasiado débil para sobrevivir».
Días antes de este deceso y del rescate de los cuatro caballos mencionados, ARCH había acogido a otros seis animales abandonados por el mismo tratante.
Fue este primer rescate el que condujo a que el prolífico comerciante recibiera una condena de tres años de prisión, celebrada por los activistas.
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Estos defensores de los animales conocían al tratante desde hacía cinco años, cuando ARCH rescató por primera vez ejemplares a su cargo.
En 2021 y 2022 acogieron a 15 equinos incautados por SEPRONA, pero no lograron que el comerciante fuera encarcelado, pues este «sorteó su condena poniendo a los animales a nombre de otras personas».
Fue el mes pasado cuando sus turbios negocios llegaron a su fin, gracias a un «juez más sensible» que lo envió a prisión tras lo que Joss denominó un «esfuerzo conjunto de la Policía Local, El Colectivo Animal, ARCH y su abogada animalista».
El Ayuntamiento de La Línea respaldó la encarcelación, señalando que el detenido había estado maltratando animales «durante la última década».
«Dejar a un caballo o burro en una zona sin control, sin agua ni alimento suficiente, no es una forma de tener un animal: es una situación de abandono», declaró el Consistorio en su web en relación a este caso.
En el mismo comunicado, el Ayuntamiento prometió «seguir actuando con firmeza ante cualquier caso de maltrato o abandono animal» e instó a los ciudadanos a denunciar estos delitos, pues «proteger a los animales es una responsabilidad colectiva».
Aunque la sentencia es motivo de celebración, la acogida de diez nuevos animales ha incrementado la presión sobre ARCH.
Fue un «apretón» acomodar a los equinos adicionales en el centro, hasta el punto de que dos tuvieron que ser enviados a casas de acogida temporal hasta disponer de espacio.
El espacio no es el único problema; cada animal requiere cuidados veterinarios especializados debido a su precario estado.
Los caballos desnutridos presentan diversos desafíos médicos, desde infecciones de parásitos y piojos hasta cólicos, generando facturas veterinarias «astronómicas».
La rehabilitación nutricional en sí misma es un reto, pues no se puede «simplemente alimentar a un caballo famélico; darles demasiado y muy rápido puede causar más daño que beneficio», advirtió Joss.
«Recuperar a estos animales es un proceso a largo plazo y necesitamos todo el apoyo posible», añadió.
Para cubrir estos costos, ARCH hace un llamamiento al público.
«Nuestra organización no recibe financiación alguna; cuando la policía nos pide que acojamos a estos animales, incluso debemos pagar el transporte», explicó Joss.
Por ello, cada donación «realmente ayuda».
Se pueden realizar donaciones para apoyar a ARCH aquí.
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