Aumentan las visitas infantiles a urgencias por dolor dental. Los recortes de Trump y la lucha antifluoruro de RFK Jr. agravan la crisis.

Jonah, un niño de ocho años, se despertó una mañana de mayo con la cara hinchada y dolor de muelas. Se negó a tomar el medicamento para el dolor que su mamá, Geneva Reynolds, intentó darle. No dormió ni comió, y lloraba constantemente.

En pocos días, Reynolds se desesperó tanto que ella y su esposo tuvieron que sujetar a Jonah físicamente, echándole el medicamento para el dolor en la garganta mientras él gritaba de dolor.

“Nos partió el corazón,” dijo Reynolds, quien vivía en Georgetown, Kentucky, en ese entonces. “Y recuerdo pensar que no debería tener que llegar a eso.”

Reynolds no podía encontrar un dentista con disponibilidad para tratar a Jonah, quien es autista y a menudo se resiste a los exámenes dentales por hipersensibilidad y ansiedad. A lo largo de cinco días, llevó a Jonah dos veces a una sala de emergencias cercana mientras él sufría dolor persistente y fiebre, probablemente por una muela infectada con el nervio expuesto. La sala de emergencias no tenía dentistas; las dos veces, la familia fue enviada a casa solo con medicamento para el dolor y una compresa fría.

En todo el país, más niños llegan a las salas de emergencia por problemas dentales prevenibles. Dentistas, higienistas e investigadores atribuyen esta tendencia a la escasez de profesionales de cuidado dental pediátrico en áreas rurales y a una peor higiene bucal desde la pandemia de COVID-19. Decenas de miles de niños terminan en el hospital por emergencias dentales cada año, según Melissa Burroughs, directora senior de políticas de CareQuest Institute for Oral Health.

Las visitas a emergencias por problemas dentales no relacionados con lesiones físicas aumentaron casi un 60% a nivel nacional para niños menores de 15 años entre 2019 y 2022, según un informe de CareQuest. Y datos locales reflejan esa tendencia: en el Children’s Hospital Colorado, los casos dentales no traumáticos aumentaron un 175% entre 2010 y 2025. En Kentucky, las visitas de niños a emergencias por problemas dentales subieron un 72% entre 2020 y 2024.

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Los cambios de política bajo la administración Trump podrían empeorar la tendencia. La ley de reconciliación presupuestaria de 2025 de Trump, pidió miles de millones en recortes a Medicaid, lo que puede forzar a los estados a limitar la cobertura dental de este programa. Nuevos requisitos de elegibilidad en algunos estados podrían afectar el acceso de los niños al cuidado dental, a pesar de que tienen cobertura garantizada. Las investigaciones muestran que cuando los padres pierden Medicaid, incluso los niños con cobertura tienen más probabilidades de tener caries sin tratar.

La administración Trump también ha promovido escepticismo sobre el flúor. Décadas de investigación muestran que el flúor en el agua potable y los tratamientos tópicos reducen dramaticamente la caries. En meses recientes, la FDA advirtió a los profesionales contra el uso de suplementos de flúor. El Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha llamado al flúor una “neurotoxina“. Un estudio de 2025 vinculó niveles altos de flúor con un CI más bajo en niños, pero solo en concentraciones muy superiores a las recomendadas.

Donald Chi, un dentista pediátrico, preocupa que estas posturas anti-flúor erosionen la confianza en el tratamiento. Desde 2026, legisladores en al menos 15 estados han presentado proyectos para prohibir o limitar el flúor en el agua pública. Utah y Florida fueron los primeros estados en promulgar prohibiciones en 2025.

“¿Eso tendrá un efecto en las tasas de caries?” preguntó Chi. “Absolutamente.”

Aumentan los casos dentales graves

Las dentistas pediátricas Katherine Chin y Chaitanya Puranik dicen que atienden a más pacientes como Jonah. Los casos más severos también son más comunes. Puranik dijo que antes veía pacientes con solo una caries, pero ahora sus pacientes a menudo llegan con caries en toda la boca.

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Durante la pandemia, muchas consultas dentales cerraron temporalmente, y los estudios muestran que los niños también aumentaron su consumo de azúcar, un gran factor de riesgo para las caries. Las caries severas que llevan a una extracción pueden afectar el desarrollo de la mandíbula, a veces causando problemas a largo plazo con el habla o el sueño.

Millones de personas viven en áreas con escasez de cuidado dental en EE.UU. Además, solo 1 de cada 3 dentistas atiende a pacientes de Medicaid, debido a las bajas tasas de reembolso.

Los niños con discapacidades intelectuales o del desarrollo pueden tener especial dificultad para acceder a cuidado dental de calidad. Pocos dentistas generales tienen suficiente entrenamiento pediátrico para cuidar a niños con discapacidades como Jonah, que se abruman fácilmente o necesitan sedación. Más del 26% de los niños tienen necesidades especiales de salud, y esos niños tienen el doble de probabilidades de tener necesidades dentales no satisfechas.

Cuando era más pequeño, Jonah no dejaba que sus padres le cepillaran los dientes, lo que llevó a caries en sus dientes de leche. Después de su primera visita a emergencias, Reynolds encontró un dentista general con disponibilidad. Pero, a diferencia de un dentista pediátrico entrenado, este dentista no supo cómo examinar a Jonah de una manera que él pudiera tolerar. Jonah se fue sin tratamiento y pronto volvió a emergencias cuando le regresó la fiebre.

Las salas de emergencia rara vez dan soluciones

Bradley Weitz, un pediatra en Maine, dijo que está atendiendo “las caries más horribles” en su hospital.

Las salas de emergencia suelen estar mal equipadas para tratar problemas dentales, dijo Weitz. Similar a la que visitó Jonah, su hospital no tiene dentistas. Weitz a menudo se encuentra recetando antibióticos como medida temporal.

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“Pero un mes después, regresan porque el problema vuelve a aparecer,” dijo Weitz.

Como solución potencial, estados como Maine y Alaska proponen usar dinero del Programa de Transformación de Salud Rural de $50 mil millones para desarrollar la fuerza laboral de salud bucal o crear centros dentales especializados. California el año pasado otorgó $47 millones en subvenciones para desarrollar más de 120 instalaciones dentales para pacientes con necesidades especiales.

La emergencia dental de Jonah le costó a Reynolds una semana de trabajo y a Jonah tres días de tercer grado, además de cientos de dólares en gastos de su bolsillo.

Eventualmente, Reynolds encontró un cirujano oral que extrajo la muela. Pero incluso eso salió mal, dijo. Cuando Jonah se alteró por una inyección, el cirujano amenazó con sujetarlo. El cirujano se fue rápido después del procedimiento y nunca dio un diagnóstico claro. El procedimiento resolvió su dolor de muelas, pero Reynolds dijo que más profesionales deberían saber manejar casos como el de Jonah, con sensibilidad hacia las familias. Cuatro años después, forzar a Jonah a tomar su medicamento sigue fresco en su memoria.

“Eso nunca se me va a olvidar,” dijo Reynolds.

KFF Health News es una redacción de noticias nacional que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud y es uno de los programas centrales de KFF.

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