El Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se dirigió a la nación esta mañana del 4 de marzo, reafirmando el compromiso de España de distanciarse del conflicto en curso en Oriente Medio. En un movimiento que evoca sentimientos antiguerra del pasado, Sánchez invocó el icónico eslogan “No a la guerra” y hizo referencia al “trío de las Azores” de la era de la guerra de Irak, posicionando a España como defensora de la paz frente a la convulsión internacional.
El llamamiento a la paz y la crítica a las acciones militares
Durante su declaración institucional desde La Moncloa, Sánchez subrayó la necesidad de desescalada y paz, estableciendo paralelismos con la Guerra del Golfo, la cual sugirió que estuvo impulsada por motivos ulteriores como el beneficio económico. Criticó con dureza las acciones militares unilaterales de Estados Unidos e Israel contra Irán, describiéndolas como “peligrosas, injustificadas y al margen del derecho internacional”. Se mostró contundente al denunciar cómo dichas intervenciones contribuyen a un orden global más incierto y hostil, sin abordar directamente las recientes críticas estadounidenses.
Cabe destacar que Sánchez no mencionó en ningún momento la reciente promesa del presidente estadounidense Donald Trump de romper los lazos comerciales con España, a pesar de que estas declaraciones coparon los titulares de prensa mundial el día anterior. En su lugar, el discurso se centró en promover soluciones diplomáticas y rechazar las medidas escalatorias.
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La posición del Gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente. La misma que hemos mantenido en Ucrania y Gaza.
No a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a la población civil.
No a asumir que el mundo solo puede… pic.twitter.com/bOUJy4PKK0
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) 4 de marzo de 2026
Antecedentes del conflicto con Irán y la postura española
Las tensiones se originan principalmente por los bombardeos y lanzamientos de misiles del 28 de febrero por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, que resultaron en la muerte del Líder Supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, quien había detentado el poder desde 1989.
Con la fricción en aumento, Estados Unidos reubicó once aviones cisterna militares desde las bases españolas de Rota y Morón a otros emplazamientos europeos, aunque no hubo una solicitud formal ni una denegación entre los gobiernos.
La ruptura diplomática y las consecuencias económicas entre EE.UU. y España
Trump intensificó su retórica el 3 de marzo, tachando al gobierno español de “aliado terrible” con “un pésimo liderazgo” y prometiendo “cancelar todos los acuerdos comerciales”. Menospreció las contribuciones de España, afirmando que “no tienen nada que necesitemos”, e insinuó que usaría las bases estadounidenses en España de todos modos.
La Comisión Europea ha restado importancia a esto, y su portavoz comercial, Olof Gill, afirmó esperar que EE.UU. cumpla con las declaraciones conjuntas y se comprometió a proteger plenamente los intereses de la UE.
El discurso de Sánchez parece estratégicamente calculado para obtener rédito electoral, insuflando nueva vida a las narrativas antiguerra mientras España navega esta tormenta diplomática. Sin una alusión directa a las pullas de Trump, el speech revela un giro deliberado hacia la búsqueda de apoyo mediante la defensa de la paz en un contexto de inestabilidad global. No hizo mención alguna a las ambiciones nucleares de Irán, su amenaza a naciones vecinas, ni a la tortura y asesinato de su propia población por parte del régimen.