Existe cada vez más evidencia de que los residentes de Baleares optan por abandonar las islas y adquirir viviendas en otras partes de España. Hasta ahora, las pruebas de este movimiento eran mayormente anecdóticas, pero las cifras del Ministerio de Vivienda lo confirman.
Entre 2015 y 2019, los residentes baleares compraron 4.347 propiedades en el resto de España. Desde 2020, esta cifra ha ascendido a 8.395; será algo superior, ya que los datos ministeriales solo alcanzan hasta el tercer trimestre de 2025. Las compras en Baleares durante los mismos periodos registraron un descenso —de 54.443 a 51.490—.
Asturias constituye el caso más llamativo. Entre 2015 y 2019 se contabilizaron 89 adquisiciones. De 2020 al tercer trimestre del año pasado, esta cifra se disparó hasta 845. Se comenta que otras zonas del norte de España resultan atractivas para los compradores baleares, y las estadísticas ministeriales lo respaldan. No existe un total para toda Galicia, pero por provincias se observan aumentos notables: Lugo de 25 a 103, Ourense de 10 a 86, Pontevedra de 35 a 110, A Coruña de 50 a 276.
Sin embargo, el movimiento no se ha dirigido únicamente hacia el norte. En la Comunidad Valenciana, la tendencia alcista muestra un incremento de 47 a 227 en Castellón, de 378 a 767 en Alicante y de 318 a 892 en Valencia capital. Aragón y ciertas zonas de Andalucía, como Granada, también han sido destinos populares.
¿Se debe este movimiento exclusivamente al precio? A primera vista, parecería que sí. El precio medio de una vivienda de 90 metros cuadrados en Baleares, según el Colegio de Registradores, es de 370.000 euros. En Asturias, es de 145.000 euros. La media en Valencia se sitúa en 158.000 euros.
No obstante, esta dinámica parece estar contribuyendo al encarecimiento en las regiones preferidas por los residentes baleares —Asturias ha subido un doce por ciento en el último año, por ejemplo. En Cantabria, donde el número de compras ha pasado de 39 a 141, los precios se han incrementado en un 18%.