Arturo Sánchez, de Talavera de la Reina, rey de la siesta.
Crédito: @colorsmadridstore
En el corazón del bullicioso Madrid, una campaña peculiar está llamando la atención al pagar a la gente por echar una siesta en público. Colours of Madrid, una tienda que celebra la cultura española a través de diseños y souvenirs, ha lanzado la iniciativa ‘Siesta’ para reivindicar el descanso como una tradición cultural vital. Inspirándose en la querida cabezada vespertina de España, la acción ofrece 300 euros a un afortunado participante por dormitar en el escaparate de su local en la calle Carretas.
Reivindicar la siesta como oro cultural
La campaña espera «reivindicar el descanso como un valor cultural, personal y necesario». De viernes a domingo, el ganador dormirá la siesta durante dos horas cada día, ganando 50 euros por hora. Pero no se trata solo de dormir: los participantes podían leer o simplemente observar a la gente mientras reposaban. El director de la tienda, Arturo de Diego, explicó que la idea evolucionó de un truco divertido a un trabajo remunerado para un «especialista en siestas» cotidiano, inspirado en performances artísticas como el arte de resistencia de Marina Abramović o los retratos dormidos de Sophie Calle, pero con un giro madrileño.
Para postularse, los aspirantes compartían una foto frente a la tienda en la calle Carretas 31, describiendo su lugar ideal para la siesta en Instagram. Seguían a @colorsmadridstore, etiquetaban la cuenta y mantenían sus perfiles públicos. Lo que comenzó como una convocatoria modesta explotó en 1.200 solicitudes, desde adolescentes hasta ancianos, estudiantes y trabajadores ansiosos por días de vacaciones.
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Emerge el maestro de la siesta
Tras una difícil selección, ganó el puesto Arturo Sánchez, de 56 años y natural de Talavera de la Reina. Con experiencia adicional en publicidad, Sánchez cautivó al juicio al revelar que visita su casa familiar en Madrid en verano solo para dormir la siesta en el desván. «Tenía pinta de alguien que se echa unas siestas magníficas», dijo De Diego. ¿El montaje? Una cama acogedora en un escaparate despejado, que imita la sensación de un hogar.
Sánchez estuvo encantado con su título de «maestro de la siesta» y con el lugar. Cuando no está durmiendo, los transeúntes pueden hacerse fotos en el *set* para un concurso secundario. El premio: una comida de cocido tradicional en el icónico restaurante Lhardy, seguida de una siesta en un hotel de lujo.
Una celebración viral de la tradición española
Esta jugada publicitaria destaca la cultura de la siesta en España en medio del ajetreo moderno, donde las cabezadas postcomida recargan a millones a diario –sin remuneración alguna. Al monetizar el descanso en un punto de gran tránsito, Colours of Madrid combina humor, arte y patrimonio, pudiendo inspirar acciones similares. Mientras se reúne la multitud, queda demostrado: en España, dormir no es solo un hábito; es noticia de portada.