España, un diluvio continuo desde octubre: los patrones climáticos se convierten en desastres cada vez más peligrosos

Los últimos meses, en concreto los cinco pasados, han resultado ser un verdadero diluvio para la mayor parte de España y algunas zonas de las Baleares. La precipitación acumulada en España desde el inicio del año hidrológico a principios de octubre de 2025 se sitúa en 463 litros por metro cuadrado (l/m²), según las cifras de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Esto representa aproximadamente un 38% más que el valor normal para este período: 336 l/m².

Las lluvias superan los valores normales en la mayor parte de la Península, a excepción de una franja en la costa cantábrica que va desde Asturias hasta el País Vasco y una pequeña área en el interior de Aragón. Destacan, en particular, el cuadrante suroccidental peninsular, junto con Extremadura, así como partes del litoral mediterráneo y el delta del Ebro.

En estas zonas, la precipitación acumulada excede con creces los valores normales, llegando incluso a duplicarlos. En cuanto a los archipiélagos, la AEMET señala que las lluvias están por encima de lo habitual en casi la totalidad de las Islas Canarias y también en Baleares. Por el contrario, se mantiene por debajo de los valores normales en el este de Mallorca, en La Palma y en el sur de Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura.

Entre el 18 y el 24 de febrero, las precipitaciones afectaron a la mayor parte del territorio peninsular, excepto a una franja que se extiende hacia el sur y el este desde Huelva hasta Gerona. En los archipiélagos balear y canario apenas hubo lluvias, salvo algunas precipitaciones débiles en Mallorca. Concretamente, se superaron los 10 l/m² en Galicia, el suroeste de Asturias, Cantabria y el País Vasco, el extremo más occidental de los Pirineos y puntos más aislados del Sistema Central.

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El cambio climático ha incrementado la intensidad de las lluvias torrenciales que provocaron inundaciones en España, Portugal y el norte de Marruecos, según un análisis del grupo científico internacional World Weather Attribution (WWA). Expertos de distintos países estudiaron en qué medida la crisis climática inducida por el ser humano alteró la probabilidad e intensidad del episodio de fuertes precipitaciones registrado en dos regiones que abarcan las zonas más afectadas de los tres países.

En concreto, se centraron en el norte de Portugal y el noroeste de España, por un lado, y en el sur de Portugal y el suroeste español, junto con el norte de Marruecos, por otro. Desde el 16 de enero, nueve borrascas nombradas han impactado en el Mediterráneo occidental, siendo estos países los más afectados.

En el caso de España, el Gobierno aprobó 6.500 millones de euros en ayudas para los afectados por las lluvias, a los que se sumaron otros 1.500 millones por parte de la Junta de Andalucía.
El estudio subraya lo ocurrido en la localidad de Grazalema (Cádiz), donde en apenas unos días cayó más lluvia de la que se esperaba en un año entero.

Entre sus conclusiones, los investigadores hallaron que los días de mayor precipitación en las regiones analizadas son ahora aproximadamente un tercio más lluviosos—un 36% más en la región sur y un 29% más en la norte—que antes de que el planeta se calentase 1,3 grados. Para determinar la huella humana en este cambio, los expertos combinaron los aumentos observados con simulaciones de modelos climáticos. Observaron un incremento de aproximadamente un 11% en la intensidad de las lluvias en la región norte estudiada, atribuible directamente a las emisiones de dióxido de carbono.

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En la región sur, los modelos climáticos no reprodujeron la tendencia observada. David García García, catedrático del Departamento de Matemática Aplicada e Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Alicante y uno de los autores del estudio, considera “asombroso” el volumen de agua registrado en lugares como Grazalema durante esta sucesión de temporales.

Además, señala que el hecho de que “caiga el equivalente a la lluvia de un año en solo unos días tiene un impacto enorme en nuestras infraestructuras y en nuestro suelo”. Este estudio confirma que “el calentamiento de la atmósfera provocado por nuestras emisiones colectivas de carbono está conduciendo a un patrón de precipitaciones más extremas e intensas”, añade.

Friederike Otto, profesora de ciencia del clima en el Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres y otra de las autoras, enfatiza que “esto es exactamente lo que significa el cambio climático: patrones meteorológicos que antes eran más manejables se están convirtiendo ahora en desastres más peligrosos”.
“Ya sea por el incremento del 11% que hemos podido atribuir directamente a actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, o por las tendencias mucho más altas observadas in situ durante décadas, estamos seguros de que el cambio climático está agravando estas lluvias intensas.”

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