La carrera 10K FACSA en Castellón de la Plana es conocida por su velocidad, los récords y el talento internacional de élite. Pero la edición de este año, celebrada el domingo 22 de febrero, también será recordada por un instante angustiante ocurrido segundos después del pistoletazo de salida, cuando una salida nula desencadenó un aterrador choque en pelotón en el grupo femenino.
Las corredoras apenas habían iniciado la marcha cuando la confusión se propagó entre el compactado grupo. Una falla de comunicación en la línea de salida —presuntamente vinculada a la señal de inicio— dejó a las atletas en la incertidumbre sobre si la prueba había comenzado oficialmente. En cuestión de instantes, una participante tropezó. Otras, avanzando a pleno esprint y sin espacio para reaccionar, no pudieron evitar la caída.
Lo que sucedió fue un efecto dominó: cuerpos se enredaron, piernas golpearon talones y varias competidoras cayeron con fuerza sobre el asfalto. Algunas fueron pisoteadas brevemente mientras las corredoras que venían detrás intentaban desesperadamente esquivar el caos que se desarrollaba ante ellas.
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Los espectadores que bordeaban el llano y rápido circuito contuvieron el aliento mientras los oficiales acudían raudos. Durante unos tensos segundos, no estuvo claro la gravedad del incidente.
Cabe destacar que no se reportaron heridas de consideración.
Entre las afectadas por la caída se encontraba la fondista belga Jana Van Lent, que había llegado a la carrera en un gran estado de forma y con ambiciones de batir una marca nacional. A pesar de ser derribada en los primeros metros, logró incorporarse y continuar la prueba, finalizando finalmente entre las diez primeras.
Varias atletas fueron vistas revisando cortes y magulladuras sin dejar de correr, mientras otras ajustaban dorsales desprendidos o recuperaban zapatillas perdidas en su intento de salvar su actuación. Aunque visiblemente conmocionadas, la mayoría de las participantes prosiguieron, demostrando una ecuanimidad notable tras un comienzo tan dramático.
Surgen preguntas sobre seguridad tras la confusión en la salida de alta velocidad
La 10K de Castellón se ha ganado la reputación de ser uno de los circuitos más rápidos de Europa, atrayendo a corredores de élite en busca de marcas personales y estándares de clasificación. Su trazado completamente llano y el nivel competitivo producen habitualmente tiempos relampagueantes.
Sin embargo, el incidente ha reavivado el debate sobre los protocolos de salida en carreras de ruta de alta densidad —especialmente cuando los competidores de élite y grandes grupos inician la prueba en un espacio reducido.
En las salidas al estilo esprint de una 10K, las atletas aceleran agresivamente desde el disparo, alcanzando a menudo una velocidad cercana a la máxima en segundos. Cuando una salida es confusa o debe repetirse, el riesgo se multiplica instantáneamente. Con las corredoras apiñadas hombro con hombro y concentradas en lo que tienen al frente, incluso un pequeño tropiezo puede desencadenar colisiones en cadena.
Algunos observadores han sugerido que señales acústicas más claras, calles de salida más amplias o una separación más estricta entre oleadas podrían ayudar a prevenir incidentes similares en futuras ediciones. Otros señalan que el atletismo en ruta, a diferencia de las pruebas en pista, presenta desafíos logísticos únicos al equilibrar los tiempos televisivos, la competición de élite y la participación masiva.
La organización de la carrera aún no ha emitido un comunicado detallado, más allá de confirmar que los equipos médicos atendieron con prontitud y que no se produjeron heridas graves. El resto del fin de semana de competición —que también incluyó pruebas de maratón— continuó según lo previsto, atrayendo a miles de participantes de toda Europa.
Para las atletas implicadas, sin embargo, esos primeros segundos perdurarán más que cualquier tiempo final. Lo que debió ser una exhibición de velocidad se transformó brevemente en una escena de confusión y temor.
Afortunadamente, concluyó sin tragedia —pero ha generado una conversación necesaria sobre cómo hasta las carreras más rápidas deben garantizar, ante todo, una salida segura.