Las vestimentas que cubren el rostro por completo, como el burka y el niqab, quedan prohibidas en el interior de las oficinas municipales y edificios públicos de estos dos municipios de la provincia de Málaga.
Los ayuntamientos de ambas localidades han aprobado la medida durante sesiones plenarias celebradas esta semana (febrero de 2026). La prohibición afecta específicamente a todas las dependencias municipales, incluyendo casas consistoriales, oficinas administrativas, colegios, comisarías, bibliotecas, juzgados y cualquier instalación donde la ciudadanía interactúe con los servicios públicos.
En virtud de la nueva normativa, se denegará el acceso a estos edificios a las personas que porten burka o niqab. Se argumenta que la restricción garantiza la seguridad, permite una identificación visual clara de los usuarios y asegura el funcionamiento normal de los servicios municipales.
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Calificada de “calabozo textil”
En Rincón de la Victoria, la decisión fue aplaudida por un concejal quien declaró: “El calabozo textil del burka y el niqab no será permitido en las instalaciones del ayuntamiento.”
En Alhaurín el Grande, un portavoz municipal explicó el rationale de la siguiente manera: “Garantiza la seguridad, la correcta identificación de los usuarios y el funcionamiento normal de los servicios” al vedar el acceso con burka a los recintos municipales. Además, enfatizó: “Presentamos esta moción, por supuesto, por la seguridad de todos y cada uno de los alhaurinos y de los funcionarios de estas dependencias.”
La ciudadanía local respalda la prohibición
En los últimos meses se ha observado un aumento notable de este tipo de cubrimientos faciales de índole cultural, especialmente en Alhaurín el Grande, lo que ha intensificado el debate público local al respecto. Tras la sesión plenaria, Josefa, una empresaria de la zona, comentó: “A menudo, si vamos a otro país, se espera que nos ajustemos a las normas culturales locales en nuestra vestimenta. ‘Allá donde fueres…’, ya se sabe. Es lógico que quienes llegan a nuesta cultura acaten nuestras reglas. Aquí no se puede ir por los comercios en bikini. La prohibición del burka y el niqab no es diferente.”
La aplicación de estas ordenanzas es inmediata tras su aprobación plenaria. En las decisiones municipales no se detallaron mecanismos sancionadores adicionales, como multas. Los residentes que requieran acceder a los servicios municipales vistiendo estas prendas deberán retirárselas o gestionar sus asuntos por otros medios (por ejemplo, mediante cita previa o canales telemáticos, si están disponibles).
Las medidas afectan únicamente a los edificios consistoriales en su interior y no se extienden a la vía pública, a propiedades privadas ni a espacios públicos en general. En contraste, una propuesta similar en la capital malagueña fue rechazada esta misma semana durante su pleno.