Aunque los británicos son famosos por su apego a formar filas ordenadas, el estereotipo desde el extranjero pinta a los españoles como impacientes e incapaces de hacer cola correctamente. He aquí por qué los foráneos están equivocados.
Existen muchos clichés sobre los españoles. Uno de los más recurrentes es que no saben hacer cola de manera adecuada, y que en su lugar forman aglomeraciones desorganizadas o incluso se cuelan.
Algunos llegan a afirmar que los españoles no saben hacer cola o son alérgicos a ella y que, si no hay una indicación expresa, no la formarán.
Pero, ¿hasta qué punto es cierto este estereotipo? ¿Es hacer cola en España la pesadilla que se describe?
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En general, es cierto que a los españoles no les agrada hacer cola (¿a quién le gusta, realmente?) y pueden intentar reducir sus tiempos de espera en un país donde las cosas suelen ir más despacio.
No es extraño ver a parejas o familias haciendo cola en distintos mostradores para comprar entradas, o en cajas del supermercado, para ver cuál avanza más rápido y reunirse luego cuando al primero le llegue el turno.
También se puede observar que, si alguien se encuentra con un amigo o conocido en la cola, con frecuencia se incorporará a su altura para esperar juntos.
Y, ocasionalmente, algún abuelo o abuela se saltará la cola astutamente porque sabe que puede salirse con la suya.
Aunque esto pueda considerarse aceptable en España, a algunos extranjeros les resulta muy molesto.
Suele ser típico ver aglomeraciones caóticas de personas, sin un orden específico, para tomar el metro o el autobús (y muchos aún no saben esperar a que bajen antes de subir).
Pero esta ausencia de cola organizada no se aplica a todas las situaciones en España.
Gente hace cola frente a la famosa administración de lotería Doña Manolita para comprar décimos del “Gordo” en el centro de Madrid. (Foto de PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP)
Las colas quizá no sean sistemáticamente tan ordenadas como en el Reino Unido o los países nórdicos, pero eso no significa que los españoles no sepan *hacer la cola*.
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En lugares como oficinas y bancos, donde hay mucha gente esperando, puede no parecer que exista un sistema, pero en realidad sí lo hay y es bastante ingenioso.
Al llegar a un sitio y ver un grupo desordenado, basta con preguntar en voz alta: “¿Quién es el último?”.
Alguien te responderá y sabrás que será tu turno después de esa persona.
No olvides que, cuando llegue la siguiente persona y pregunte “¿Quién es el último?”, te tocará a ti responder “¡Yo!”.
Este práctico método permite no tener que estar todos en fila india; puedes buscar una silla cómoda, acercarte al aire acondicionado si hace calor o charlar con un conocido que también esté esperando.
Quizá no sea que los españoles no sepan hacer cola, sino que lo hacen de otra manera. ¿Nos atreveríamos a decir que es incluso mejor que el método británico o nórdico de formar una fila ordenada? ¿Será lo que se dice sobre las colas en España otro estereotipo injusto que refuerza la imagen de desorden e indisciplina del país en el exterior?
También es muy común en muchos establecimientos de España coger un número o ticket con antelación, que luego se ilumina en una pantalla digital cuando llega tu turno.
Este sistema puede verse en todas partes, desde las secciones de charcutería y pescadería hasta en las oficinas de correos para enviar paquetes.
Personas hacen cola frente a un centro de vacunación en Barcelona durante la pandemia de Covid-19. (Foto de LLUIS GENE / AFP)
El cambio durante la pandemia
La pandemia de Covid-19 llevó las colas a otro nivel en un país donde cualquier trámite burocrático ya implicaba largas esperas.
Fue necesario hacer cola para todo: desde esperar frente a supermercados, hospitales, tiendas y restaurantes —al permitirse solo un aforo limitado— hasta mantener lugares específicos para cada persona en los pasillos de los supermercados.
Hacer cola se volvió tan habitual durante la pandemia que, en general, los españoles se han vuelto aún más duchos en ello y ahora parecen formar filas en todas partes (¡incluso en los bares!).
“¿Quién es el último?” y los tickets numerados siguen muy extendidos, pero los españoles también parecen haber descubierto un nuevo aprecio por ponerse *en fila india*, sin renunciar por ello a su estilo propio.
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