Los españoles, sobre todo los valencianos, suelen ser bastante puristas en lo que al arroz se refiere. No solo importan los ingredientes, sino también el momento de degustarlo e incluso el día de la semana.
Existen normas tácitas pero firmes acerca de cómo elaborar una auténtica paella, los ingredientes permitidos y, crucialmente, los prohibidos, así como el horario adecuado para comerla. Quien se aleje de la tradición, desatará polémica.
Basta recordar el caso de Jamie Oliver. El chef británico recibió una lluvia de críticas e incluso amenazas de muerte desde España tras añadir chorizo a su receta de paella en el 2016.
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Esto es particularmente cierto en Valencia, cuna de este plato, donde cualquier desviación de la receta original y sus costumbres se percibe como una auténtica herejía.
Dejando a un lado los delitos culinarios con chorizo, hay otras dos tradiciones paelleras que conviene conocer: primero, que la paella se come siempre, pero siempre, al mediodía, nunca por la noche; y segundo, que tradicionalmente se sirve los jueves… al menos en los bares.
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Al mediodía, no por la noche
Los hábitos alimenticios españoles giran en torno a una comida fuerte al mediodía y una cena ligera. En resumen: la paella es, y será siempre, un plato para la hora de comer.
En España se repite desde hace décadas, casi como un mantra, que “el arroz solo se come a la hora de comer”. En Valencia puede que oigas decir que solo se debe comer “con sol” — la idea subyacente es que jamás se degusta de noche.
Si quieres delatarte como un *guiri* o turista despistado, pide paella para cenar. Si el restaurante en el que estás la sirve por la noche, estás en una trampa para turistas.
Los historiadores de la alimentación señalan que esta comida contundente a mediodía (o hacia las dos de la tarde, en el caso español) proviene de la historia agrícola y la jornada laboral. Los jornaleros no solo hacían una pausa para evitar el calor intenso del verano, sino que también necesitaban un alimento sustancioso para continuar trabajando el resto de la tarde.
Hoy día, la costumbre perdura por dos razones principales: primero, porque preparar un arroz para varias personas requiere tiempo, producto fresco y dedicación, algo que muchos no desean hacer cuando la cena se sirve a las 9 o 10 de la noche; y segundo, por cuestiones digestivas, ya que los españoles suelen tomar una tapa o algo ligero antes de acostarse.
No obstante, como señalaba un artículo del diario *El País* el año pasado, los españoles no aplican la misma lógica a otros alimentos y no tienen reparo en cenar una pizza grande o sushi.
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La paella de los jueves
Tradicionalmente en España, especialmente en Valencia, las paellas se comen en casa con la familia durante los largos domingos, donde la sobremesa puede prolongarse durante horas.
Pero no nos referimos aquí a esas paellas familiares, sino a la clásica paella que figura en el menú del día de los bares, un clásico de los jueves desde hace décadas.
¿A qué se debe esto? Aunque en The Local nos resistamos a atribuir absolutamente todo en España a su pasado dictatorial, parece que la tradición del jueves podría tener sus raíces en los hábitos alimenticios de Francisco Franco.
Una leyenda urbana repetida en la prensa española a lo largo de los años sostiene que a Franco le encantaba salir a comer los jueves y, como gran aficionado a la paella, esperaba encontrarla en el menú de cualquier lugar al que acudiera.
Según *La Vanguardia*, para no correr riesgos y decepcionar al dictador, los bares y restaurantes de los alrededores de Madrid comenzaron a incluir paella entre sus platos todos los jueves, por si Franco decidía aparecer.
Entre explicaciones más plausibles, cabe destacar que el jueves era tradicionalmente el día libre para el servicio doméstico. Las cocineras solían tener libres los jueves, por lo que preparaban el sofrito con antelación para que los señores de la casa solo tuvieran que añadir el arroz poco antes de comer.
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