La crisis política ha estallado en Crevillent después de que Vox rompiera drásticamente su pacto de gobierno con el Partido Popular, sumiendo al ayuntamiento en la inestabilidad y dejando al PP gobernando en una frágil minoría.
Esta escisión explosiva se produce tras meses de tensión latente por el incendio mortal del pasado diciembre, un suceso que se ha convertido en el detonante del colapso de la coalición. Vox, que ostentaba tres concejalías, anunció su retirada acusando a la alcaldesa Lourdes Aznar de no defender al gobierno local frente a lo que denominó “acusaciones gravísimas y jurídicamente insostenibles” por parte de la oposición.
En un comunicado de durísimo tono, el partido liderado a nivel nacional por Santiago Abascal alegó que la tragedia estaba siendo instrumentalizada políticamente, sosteniendo que las críticas opositoras habían sobrepasado el límite al culpar indirectamente al departamento de Servicios Sociales del desenlace fatal.
Vox insistió en que no hubo alerta de emergencia, ni activación de protocolos ni base legal para una intervención forzosa, arguyendo que las responsabilidades técnicas ya habían sido dilucidadas por los cauces pertinentes.
La formación declaró que no podía permanecer en un pacto marcado por lo que describió como “silencio, neutralidad y falta de liderazgo”, tachando el acuerdo de roto “por principios y por responsabilidad institucional”.
La alcaldesa Aznar lamentó la ruptura, subrayando que el PP había intentado hasta el último momento mantener la coalición. Confirmó que se plantearon propuestas para reorganizar las áreas de gobierno, pero que fueron rechazadas de plano por Vox.
A pesar de la fractura, el Popular apeló a la tranquilidad, insistiendo en que el consistorio continuaría funcionando con normalidad y anunciando un reajuste de competencias en los próximos días.
Con el PP reteniendo ahora solo ocho concejales, la aritmética política abre la puerta a una posible moción de censura. Acord per Guanyar, también con ocho ediles, y el PSPV-PSOE con dos, podrían teóricamente desalojar a la alcaldesa con el apoyo o la abstención de Vox.
De momento, ambos grupos opositores afirman que están evaluando la situación y niegan tener planes inmediatos para actuar contra el gobierno.
Figuras de la oposición han culpado a la mala coordinación y a una presunta incompetencia del equipo gobernante, mientras los socialistas sostienen que la salida de Vox es un cálculo electoral para distanciarse del PP cara a las próximas municipales, que aún se celebran dentro de quince meses.
Se espera que las dimisiones de las concejalas de Vox María Jesús Alfonso Egea, Gema Escolano y Silvia Asencio Mas se formalicen inminentemente, dejando áreas clave vacantes y subrayando una cruda realidad en el ayuntamiento de Crevillent: la crisis dista mucho de haber concluido.