El Oculto Papel de las Bacterias en la Formación de Cálculos Renales

Los cálculos renales se forman cuando ciertos minerales y compuestos presentes en la orina se concentran lo suficiente como para cristalizar. Con el tiempo, estos cristales pueden aglomerarse y crecer hasta convertirse en depósitos duros que se alojan en las vías urinarias. Dependiendo de su localización y tamaño, pueden causar desde una molestia leve hasta un dolor agudo y persistente. Si bien algunos cálculos se expulsan de manera espontánea, otros requieren intervención médica, y las recurrencias son frecuentes.1

Aproximadamente una de cada once personas experimentará un cálculo renal en algún momento de su vida. Entre los distintos tipos, los cálculos de calcio, especialmente los de oxalato cálcico, son con diferencia los más comunes. Tradicionalmente, se ha considerado que estos cálculos son el resultado de procesos puramente físicos y químicos, como el equilibrio mineral, la hidratación y factores dietéticos que aumentan la concentración de los compuestos que cristalizan.2

Esta explicación ha determinado durante décadas cómo se estudian, previenen y tratan los cálculos. No obstante, un estudio reciente dirigido por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) sugiere que las bacterias también podrían estar implicadas en la formación y persistencia de los cálcios de calcio. Sus hallazgos revelan un componente biológico previamente desconocido que podría abrir la puerta a nuevas formas de prevenir y manejar esta dolorosa afección.3

Se descubren biopelículas bacterianas en el interior de los cálculos renales de calcio

El estudio destacado, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), examinó cálculos renales de calcio extraídos directamente de pacientes y descubrió que las bacterias están incrustadas en el interior de los propios cálculos, formando biopelículas organizadas —una sustancia pegajosa y similar a una red que las bacterias producen de forma natural para sobrevivir en entornos hostiles— que persisten a lo largo de su estructura interna.4

  • Solo los cálculos asociados a infección se habían vinculado a bacterias — Hasta ahora, los investigadores solo asociaban las bacterias con los cálculos de estruvita, el tipo que se forma durante infecciones urinarias activas. Estos son causados por bacterias que poseen ureasa, una enzima que descompone la urea y eleva el pH de la orina, creando condiciones ideales para la formación de cristales de estruvita. Los cálculos de calcio, en cambio, se clasifican como no infecciosos, por lo que el descubrimiento de biopelículas internas en ellos tiene una relevancia especial.
  • Las bacterias estaban incrustadas en todo el cálculo — Los investigadores observaron patrones repetitivos y en capas compuestos por bandas alternas ricas en minerales y materia orgánica. Las capas orgánicas contenían material denso de biopelícula, mientras que las capas minerales consistían principalmente en cristales de oxalato cálcico. Este patrón indica que las bacterias estuvieron presentes durante múltiples fases del crecimiento del cálculo.
  • Las capas de biopelícula contenían materiales de construcción bacterianos clásicos — En dichas capas, los científicos encontraron células bacterianas rodeadas por una matriz densa de ADN, azúcares y grasas. Son los mismos materiales que las bacterias utilizan para construir biopelículas estables en otras partes del cuerpo. Ninguno de estos componentes apareció en muestras de control de cristales cultivados en laboratorio, lo que confirma que el material biológico provenía del entorno de formación dentro del cuerpo humano.
  • Las áreas ricas en biopelícula alteraron el tamaño y la estructura de los cristales — La forma y el tamaño de los cristales variaban según su proximidad a estas capas bacterianas. En las áreas ricas en biopelícula, los cristales de oxalato cálcico eran más pequeños y estaban más compactados. Cristales más pequeños significan más “puntos de inicio” para la acumulación mineral. Es como tener más andamios en una construcción: cuantos más puntos de adhesión para los cristales, más eficientemente puede crecer el cálculo. Este patrón sugiere que las áreas ricas en biopelícula proporcionan puntos de partida repetidos para la formación de cristales.
  • El ADN resultó ser uno de los actores más importantes — El ADN bacteriano no es solo material genético; también actúa como una red con carga. Debido a que el ADN tiene una fuerte carga negativa, atrae iones de calcio positivos que flotan en la orina circundante. Este calcio concentrado crea condiciones ideales para que los cristales comiencen a formarse y adherirse. Dondequiera que el ADN bacteriano estaba densamente empaquetado, esas zonas se convertían en puntos críticos para nuevo crecimiento mineral.
  • Los cálculos albergaban múltiples especies bacterianas — El cultivo y la identificación genética revelaron una amplia gama de organismos comúnmente asociados con el tracto urinario, incluyendo Escherichia coli, Enterococcus faecalis, Proteus mirabilis y Staphylococcus epidermidis. Muchos cálculos contenían múltiples especies simultáneamente, mostrando que el entorno del cálculo puede sostener comunidades microbianas diversas.
  • Se detectaron bacterias incluso en cálculos con cultivos clínicos rutinarios negativos — Es decir, incluso cuando las pruebas estándar sugerían que no había bacterias presentes, las imágenes revelaron células bacterianas intactas y biopelículas organizadas incrustadas en el cálculo. Esto demuestra que los cálculos de calcio pueden contener bacterias incluso cuando se clasifican como no infecciosos por las pruebas clínicas.
  • Los hallazgos apuntan a un mecanismo más amplio detrás de los cálculos comunes y recurrentes — Los investigadores describieron esto como una nueva vía de formación de cálculos que puede ayudar a explicar por qué los de calcio son tan prevalentes. La Dra. Kymora Scotland, coautora principal del estudio, señaló: “Estos resultados también podrían ayudar a explicar las conexiones entre las infecciones urinarias recurrentes y la formación recurrente de cálculos renales, y proporcionan perspectivas sobre posibles tratamientos futuros para estas afecciones. Nuestro equipo multiinstitucional está realizando estudios para determinar cómo interactúan las bacterias y los cálculos renales de calcio. Queremos entender exactamente qué hace que algunos pacientes sean particularmente susceptibles a la formación recurrente de cálculos, y qué tienen estas especies particulares de bacterias que les permite nuclearlos.”5

Estos hallazgos desplazan el foco desde los cristales por sí solos hacia el entorno vivo que favorece su crecimiento. E investigaciones previas han demostrado que dicho entorno comienza no solo dentro del cálculo, sino dentro del propio riñón.

El microbioma renal como regulador oculto del riesgo de cálculos

Durante décadas, se pensó que los riñones eran estériles. Sin embargo, un estudio publicado en Nature Communications confirma que los riñones, al igual que otros órganos, albergan un microbioma residente que influye silenciosamente en la salud urinaria. Estas bacterias no están presentes por una infección. Viven en el tracto urinario de individuos sanos, permanecen estables en el tiempo y llevan a cabo procesos metabólicos activos, todo lo cual cumple los criterios científicos para ser considerado un verdadero microbioma.6

  • Se vinculó a bacterias renales específicas con la formación de cálculos — En particular, la Escherichia coli, comúnmente asociada a infecciones urinarias, promovió la formación de cálculos de oxalato cálcico. Por otro lado, la Lactobacillus crispatus, una especie a menudo considerada protectora en otras partes del cuerpo, mostró el patrón opuesto y se asoció con una reducción en la formación de cálculos.
  • Los antibióticos alteran el microbioma renal y aumentan el riesgo de cálculos — Cuando los antibióticos perturban el equilibrio del microbioma en los riñones, reducen la presencia de L. crispatus y aumentan los niveles de E. coli, creando un entorno propicio para la formación de cálculos. Los efectos de los antibióticos sobre la microbiota renal también dependieron de la duración del tratamiento. El uso a corto plazo no alteró de forma medible el microbioma, mientras que la exposición prolongada produjo cambios sostenidos, incluso después de suspenderlos. Este cambio en el equilibrio microbiano refuerza la necesidad de usar antibióticos con cautela, especialmente cuando no hay una infección clara que tratar.
  • La composición microbiana de los riñones cambia con la edad — Estos patrones relacionados con la edad variaron según la función renal y la presencia de enfermedad. Los hallazgos sugieren que, a medida que el microbioma renal cambia con el tiempo, puede influir en el riesgo de desarrollar afecciones no infecciosas, destacando su papel más amplio en el mantenimiento de la salud renal a largo plazo.

En resumen, el riesgo de cálculos renales no solo depende de lo que hay en tu orina, sino también de qué bacterias prosperan en tus riñones. Puedes leer más sobre estos hallazgos en “Los antibióticos favorecen los cálculos renales al alterar el equilibrio del microbioma“.

Cómo reducir el riesgo de cálculos renales y apoyar tu equilibrio microbiano

Los descubrimientos sobre el papel de las bacterias en la formación de cálculos abren nuevas estrategias para proteger tus riñones, comenzando no con tratamientos agresivos, sino con hábitos diarios que preserven la salud de tu microbioma renal y reduzcan los factores que desencadenan el crecimiento de cristales. Aquí tienes algunas estrategias prácticas para comenzar:

  1. Limita tu ingesta de oxalatos — Si tienes antecedentes de cálculos, moderar la ingesta de oxalatos reduce la probabilidad de que se concentren en tu orina. Los alimentos especialmente altos en oxalatos incluyen espinacas, almendras, mantequilla de cacahuete, batatas e higos. El consumo habitual de grandes cantidades de estos alimentos aumenta la posibilidad de que el oxalato se combine con el calcio y forme cristales.

    Combinar alimentos con oxalatos con alimentos ricos en calcio limita su absorción en el tracto digestivo. El calcio se une al oxalato en el intestino, formando un compuesto insoluble que se elimina inofensivamente en las heces en lugar de ser filtrado por los riñones. Los lácteos y las verduras de hoja verde bajas en oxalatos, como la col rizada, favorecen este proceso.

    La preparación de los alimentos también importa. Hervir verduras con alto contenido de oxalatos hace que estos pasen al agua de cocción, la cual debe desecharse. Una hidratación adecuada reduce aún más el riesgo al diluir el oxalato urinario.

  2. Mantente bien hidratado con agua pura — Una ingesta constante de líquidos ayuda a eliminar los productos de desecho de tus riñones y mantiene la orina menos concentrada, lo que disminuye la probabilidad de formación de cristales. Tu sed suele ser una buena guía, pero también puedes observar el color de tu orina. Un tono amarillo pálido sugiere una hidratación adecuada, mientras que tonos más oscuros indican que necesitas más líquidos.
  3. Reduce el ácido linoleico (AL) en tu dieta — Una ingesta alta de AL, la grasa omega-6 presente en la mayoría de los aceites vegetales, se ha vinculado a la alteración del microbioma y a un mayor riesgo de cálculos. Eliminar los alimentos procesados y los aceites de semillas como los de soja, maíz o girasol ayuda a reducir tu carga de AL. Sustitúyelos por grasas naturales y estables, como ghee, mantequilla de pastoreo, sebo o aceite de coco, en cantidades moderadas.
  4. Optimiza tu ingesta de carbohidratos — Una vez eliminados los alimentos inflamatorios y perturbadores, proporciona a tus microbios intestinales y renales beneficiosos el combustible que necesitan. Comienza con carbohidratos bien tolerados, como fruta madura y arroz blanco. Estos proporcionan energía sin alimentar a las bacterias intestinales dañinas.

    Desde ahí, puedes reintroducir gradualmente verduras cocidas, tubérculos, almidones y alimentos fermentados. Mi libro, “Cura intestinal: Detén el deterioro, restaura tu cuerpo desde el interior“, ofrece una explicación detallada de esta estrategia.

  5. Mantén el movimiento diario — Las personas que pasan muchas horas sentadas tienen una mayor prevalencia de cálculos renales. Por el contrario, la actividad física ayuda a reducir ese riesgo a través de varios mecanismos, como favorecer la regulación del equilibrio de líquidos, mejorar el metabolismo y modular la microbiota intestinal.7 Si tu día es mayormente sedentario, incorporar movimientos suaves como caminar o estirarse puede marcar la diferencia.
  6. Usa antibióticos solo cuando sea necesario — Como indica el estudio de Nature Communications, los antibióticos pueden alterar tu microbioma renal, y cuanto más prolongada sea la exposición, más probable será que este cambio se vuelva permanente. Reserva su uso para situaciones claramente necesarias y elige carnes sin antibióticos de fuentes confiables para reducir la exposición innecesaria.
  7. Considera el dimetilsulfóxido (DMSO) — El DMSO es un compuesto natural notablemente seguro que ayuda a tratar diversas afecciones complejas, incluidos los cálculos renales. En un pequeño informe clínico con seis pacientes, el DMSO intravenoso disolvió los cálculos en la mayoría de los casos tras dos o tres tratamientos, y un paciente experimentó una resolución completa después de una sola infusión.8

Tus riñones no son solo filtros pasivos. Son tejidos vivos y sensibles moldeados por elecciones diarias —lo que comes, cómo te mueves e incluso qué microbios apoyas. Para más consejos sobre cómo apoyar la salud renal en general, lee “Estudio global revela un aumento alarmante de la enfermedad renal crónica“.

Preguntas frecuentes (FAQ) sobre la relación entre bacterias y cálculos renales

P: Si mi cálculo renal no proviene de una infección, ¿por qué habría bacterias en él?

R: Las bacterias pueden llegar al riñón y formar parte del proceso de formación del cálculo sin causar una infección activa. Crean biopelículas —estructuras protectoras densas hechas de ADN, azúcares y grasas— que actúan como un andamio. Estas biopelículas dan a los minerales lugares donde adherirse y crecer, ayudando a que el cálculo tome forma desde adentro.

P: ¿Pueden ciertas bacterias realmente aumentar o

LEAR  PHTI: Las soluciones digitales de salud mental funcionan, pero pueden ser costosas.

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