Avance: Una inquietante mirada a ‘Backrooms’ de A24

"No se supone que debas estar aquí."

Con esa advertencia escalofriante, Backrooms sale de los rincones más oscuros de internet y llega a la pantalla grande. Ya está aquí el primer avance de Backrooms, dirigido por el visionario del terror viral, Kane Parsons. Esto marca un nuevo y audaz capítulo para un concepto que redefinió el miedo en línea para toda una generación.

Lo que comenzó como una simple y extraña publicación de Parsons —un descenso granuloso a una liminalidad infinita iluminada por fluorescentes— rápidamente se volvió un fenómeno cultural. Su corto original no solo se hizo viral; transformó el lenguaje visual del terror moderno, mezclando pánico analógico, mitología de la era digital y el terror asfixiante del espacio infinito e inescapable. Ahora, esa pesadilla se expande a un largometraje.

Dando peso y profundidad emocional al laberinto están los nominados al Oscar, Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve. Ellos lideran un reparto que también incluye a Mark Duplass, Finn Bennett y Lukita Maxwell. Su participaión señala que esto no es una simple adaptación de internet, sino un proyecto de terror de prestigio con ambición cinematográfica seria.

El guion es de Will Soodik, quien traduce el terror abstracto y existencial del mito de los Backrooms a una narrativa con personajes y consecuencias. En esencia, la premisa es engañosamente simple: una puerta extraña aparece en el sótano de una tienda de muebles. Pero como deja claro el avance, cruzar ese umbral significa entrar a un mundo donde la realidad se fractura, el tiempo se disuelve y la supervivencia se vuelve incierta.

Detrás de cámaras, el proyecto tiene un equipo de producción extraordinario. La potencia del terror, James Wan, se une a Michael Clear, Roberto Patino, Shawn Levy, Dan Cohen, Dan Levine, Osgood Perkins, Chris Ferguson, Peter Chernin, Jenno Topping y Kori Adelson. Una alineación que une el espectáculo de blockbuster con la inquietud de cine de autor.

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El avance en sí apuesta por el minimalismo. No hay respuestas fáciles ni mitología sobreexplicada, solo la sensación constante de que algo está fundamentalmente mal. Interminables pasillos amarillos zumban bajo luces fluorescentes duras. Los espacios se extienden más allá de la lógica. La cámara se queda el tiempo justo para hacerte preguntar si algo se movió en la esquina del cuadro. Es puro pavor destilado.

Lo que hizo tan potente el trabajo original de Parsons fue su moderación, la comprensión de que el miedo crece en la ambigüedad. Esa filosofía parece intacta aquí. En vez de complicar la mitología, la película parece dispuesta a expandir sus apuestas emocionales y psicológicas, anclando su terror cósmico en la vulnerabilidad humana.

En una era donde el terror sigue evolucionando —desde thrillers psicológicos elevados hasta pesadillas experimentales de la era digital—, Backrooms parece un punto de convergencia. Reconoce sus orígenes en internet pero da un paso seguro hacia la escala cinematográfica, respaldado por cineastas experimentados y un reparto talentoso.

Para el público australiano, el descenso comienza pronto. Backrooms se estrena en cines de todo el país el 28 de mayo. Solo recuerda: no se supone que debas estar aquí.

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