Los cielos despejados facilitan distinguir si las luces brillantes en el cielo nocturno son estrellas o planetas.
Crédito: Jacinto Marabel Romo, Shutterstock
Si has pasado algún tiempo al aire libre en una noche clara en España últimamente, es probable que lo hayas notado: un punto luminoso en el cielo que parece imposible de ignorar. La mayoría asume que es una estrella. En realidad, con igual probabilidad podría ser un planeta. La buena noticia es que no necesitas un telescopio, ni siquiera una aplicación. Existe una forma muy sencilla de diferenciarlos con solo mirar, y una vez que la conoces, probablemente empieces a notarla en todas partes.
Es una de esas pequeñas cosas que cambia tu forma de observar el cielo, especialmente durante esas cálidas veladas en las que terminas fuera de casa más tiempo del planeado.
La forma más fácil de saberlo: obsérvalo unos segundos
El truco más simple es la paciencia. Mira la luz y no te apresures.
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Si parece titilar o centellear ligeramente, lo más probable es que estés viendo una estrella. Las estrellas suelen titilar porque están increíblemente lejos, y su luz se distorsiona al atravesar capas de aire en movimiento antes de llegarnos.
Los planetas se comportan de modo diferente. Generalmente brillan de forma más estable y serena. Sin un centelleo evidente, solo un fulgor brillante y constante. Es sutil, pero una vez que lo notas, la diferencia se vuelve sorprendentemente clara.
La gente suele asumir que el objeto más brillante debe ser una estrella, pero eso no siempre es cierto. Venus y Júpiter, por ejemplo, pueden superar en brillo a la mayoría de las estrellas y aún así verse completamente estables.
Por qué la regla no es perfecta (y eso es normal)
Hay noches en las que incluso los planetas parecen brillar un poco. Suele ocurrir cuando están bajos en el cielo, cerca del horizonte.
El calor que emana del suelo, las luces de la ciudad y la contaminación pueden perturbar la atmósfera lo suficiente como para que cualquier objeto brillante parezca inestable. Es similar a la ondulación que se ve sobre el asfalto caliente en verano: la luz se desvía y crea la ilusión de parpadeo.
Por eso también la observación estelar varía según el lugar. En las grandes ciudades, el cielo puede parecer más plano y menos detallado. Dirígete a un sitio más tranquilo, alejado de luces intensas, y de repente todo se ve más nítido y fácil de interpretar.
España es, en realidad, ideal para esto, especialmente en zonas rurales o a lo largo de tramos más silenciosos de la costa, donde el cielo se percibe más oscuro y límpido.
Una segunda pista que la gente suele notar sin darse cuenta
Si mantienes la vista en esa luz brillante durante varias noches, puedes notar algo más: no se queda exactamente en el mismo sitio.
Las estrellas forman patrones que apenas cambian. Los planetas no. Se desplazan lentamente por el cielo porque orbitan alrededor del Sol a distintas velocidades.
El movimiento no es drástico. No lo verás minuto a minuto. Pero tras días o semanas, esa “estrella” brillante puede haberse desplazado ligeramente con respecto a las constelaciones que la rodean. Ese lento vagar suele ser la clave de que estás observando un planeta.
También es por eso que los astrónomos antiguos se referían a los planetas como estrellas errantes mucho antes de que existiesen los telescopios.
Por qué a la gente le gusta descubrirlo sin usar aplicaciones
No hay nada malo en usar aplicaciones de astronomía: son magníficas y responden la pregunta al instante. Pero mucha gente encuentra más satisfactorio reconocer estas cosas por sí misma.
El clima de España casi lo invita. Tardes cálidas, cenas tardías al aire libre, conversaciones en la terraza que se alargan hasta la noche: es natural alzar la vista. Y una vez que empiezas a prestar atención, el cielo deja de sentirse como un telón de fondo para parecer algo vivo y cambiante.
Ese punto brillante que no dejas de notar podría no ser una estrella distante, sino un planeta cercano reflejando la luz solar hacia la Tierra. Es un recordatorio sutil de que el cielo no es estático, incluso cuando lo parezca.
Así que la próxima vez que estés fuera y esa luz brillante llame tu mirada, haz una pausa. No cojas el teléfono de inmediato. Simplemente obsérvala. Si titila, probablemente sea una estrella. Si brilla con firmeza, quizás estés contemplando otro mundo sin siquiera darte cuenta.