Estudio impactante reaviva el debate sobre la culpabilidad de la DANA en Valencia

Nuevos hallazgos reavivan el debate sobre la responsabilidad en el desastre de la DANA de Valencia, devolviendo el escrutinio al liderazgo regional, incluido el de Carlos Mazón.
Crédito: Shutterstock/Victor Suarez

Un nuevo estudio científico sobre la DANA que asoló Valencia el 29 de octubre de 2024, y que se cobró unas 230 vidas, reabre la cuestión que muchos residentes aún se plantean: ¿fue esta tragedia solo consecuencia de un fenómeno meteorológico extremo, o las decisiones tomadas y las alertas tardías agravaron sus efectos?

La investigación, publicada en Nature Communications y destacada por instituciones españolas como el CSIC y la red de la Universidad de Valencia, concluye que el cambio climático antropogénico amplificó significativamente la intensidad y la extensión de la tormenta. Pero en Valencia, estas cifras llegan en medio de una batalla política aún candente sobre quiénes fueron responsables de proteger a la población el día de las inundaciones.

El factor del cambio climático

Los científicos se centraron en la dinámica interna del temporal y descubrieron que el calentamiento actual incrementó la tasa de precipitación en seis horas aproximadamente un 21%, expandió en torno a un 55% el área afectada por acumulados superiores a 180 mm, y aumentó el volumen total de lluvia en la cuenca del Júcar cerca de un 19% en comparación con un clima preindustrial. No son cifras abstractas. En Turís, los registros oficiales durante el evento alcanzaron unos 771 mm en unas 15-16 horas, además de batirse un récord nacional de precipitación horaria de alrededor de 184 mm.

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Por qué la culpa regresa a los titulares

Recientemente, las asociaciones de víctimas han comparecido ante la comisión de investigación parlamentaria en Les Corts Valencianes, describiendo un “colapso en cadena” que incluyó fallos en las alertas, la coordinación y la respuesta de emergencia.

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De las declaraciones en la comisión se desprenden exigencias de “verdad y justicia”, así como llamamientos a examinar quién estaba al mando, qué advertencias se emitieron y con qué celeridad actuaron las autoridades mientras las inundaciones se agravaban en numerosas localidades.

Es aquí donde reaparecen en la historia nombres políticos reconocibles, como el de Mazón. El debate público se ha centrado repetidamente en la gestión de la crisis por parte del gobierno valenciano, escrutándose tanto el liderazgo regional de entonces como la forma en que se comunicaron las decisiones a la ciudadanía.

Para muchos lectores, ahí reside la verdadera tensión: una tormenta puede verse intensificada por las condiciones climáticas, pero el balance final de víctimas también lo determina la preparación, los sistemas de alerta y el liderazgo bajo presión.

Qué conclusiones extraer

El estudio refuerza el argumento de que el riesgo de inundaciones repentinas en el Mediterráneo occidental va en aumento, mientras que las comparecencias subrayan cuánto depende de alertas oportunas e instrucciones públicas claras.

En otras palabras, la DANA de Valencia no es solo una historia sobre el clima. Es también una historia sobre los sistemas de alerta y sobre la gobernaza, y ambas vuelven a colisionar ahora a la vista del público.

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