Cientos de líneas eléctricas de alta tensión peligrosas en la Región de Murcia siguen constituyendo una grave amenaza para especies de aves protegidas, incluso después de haber expirado el plazo gubernamental establecido para impulsar mejoras en la seguridad. Pese a la insistencia durante un año por parte de las autoridades regionales para que los propietarios presentaran planes que reduzcan las colisiones y electrocuciones, alrededor de cincuenta titulares aún no han remitido sus estrategias de seguridad, lo que mantiene a la fauna vulnerable expuesta a un riesgo continuado.
La Consejería de Medio Ambiente regional ha estado trabajando con los terratenientes por toda Murcia para abordar los peligros de las líneas eléctricas aéreas que atraviesan zonas naturales. Estos tendidos peligrosos suponen una doble amenaza para las aves: electrocución al posarse sobre conductores desprotegidos, y colisiones fatales cuando las aves en vuelo no logran percibir los cables.
Avances y problemas persistentes
Hasta el momento, se han recibido 216 planes de seguridad de unos 130 propietarios, que incluyen medidas diseñadas para la protección de las aves. Entre estas figuran acciones como el aislamiento de cables bajo tensión, la adaptación de soportes antiguos y la colocación de señalizadores visuales o “salvapájaros” para aumentar la visibilidad de los cables en las rutas de vuelo. Un fondo regional específico de 1,88 millones de euros, creado en 2025, pretendía acelerar estas actualizaciones ayudando a los propietarios a sufragar los costes.
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Sin embargo, numerosas líneas antiguas, especialmente en áreas rurales, aún no han sido abordadas. Entre los propietarios que no han presentado planes se cuentan ayuntamientos, comunidades de regantes, empresas industriales y promotores inmobiliarios. Los responsables oficiales indican que comenzarán a emitir recordatorios formales y que podrían eventualmente imponer sanciones a los titulares que incumplan, con el fin de hacer cumplir los requisitos de seguridad.
Las organizaciones medioambientales monitorizan la situación estrechamente. Colectivos como ANSE (Asociación de Naturalistas del Sureste) llevan a cabo labores de seguimiento que registran la mortalidad de aves vinculada a líneas eléctricas inseguras, subrayando la urgencia de actuar con celeridad para evitar nuevas pérdidas de especies protegidas.
Los expertos en conservación advierten de que, sin un esfuerzo generalizado de mitigación, la electrocución y la colisión con el tendido eléctrico seguirán cobrándose un alto precio en las poblaciones de aves, un problema conocido en diversas zonas de España y Europa donde las líneas de transmisión intersectan rutas migratorias clave y hábitats de fauna silvestre.