El aeropuerto de Palma es una vergüenza para Mallorca

Se nos repite constantemente que Mallorca es un referente para el turismo mundial; pues bien, es imperativo tomar medidas serias con respecto al aeropuerto, ya que la primera impresión es crucial. Yo utilizo el aeropuerto de Palma desde antes de que se construyera la nueva monstruosidad, y cada vez la experiencia es peor, así que me pregunto qué pensarán los recién llegados. Las obras en el aeropuerto “nuevo” han sido prácticamente ininterrumpidas desde su inauguración, y así continúa.

A mi regreso de Bilbao en noviembre, tanto el grupo que me acompañaba como yo tuvimos que recorrer una distancia jamás andada para salir de la terminal; y esta semana, con las obras aún en marcha, la situación no mejoró. Tras una caminata de veinte minutos para escapar del aeropuerto, esperé cuarenta y cinco el autobús lanzadera hacia Palma. Eso difícilmente puede calificarse de servicio con horarios; además, hay que sumar otros veinte minutos buenos para llegar al centro de la ciudad.

En resumen, de haber esperado y tomado el autobús, el trayecto desde la puerta de llegada hasta mi piso en el centro habría durado más que mi vuelo a Madrid. Todo ese tiempo perdido sorteando las obras internas —en un aeropuerto que solo está realmente saturado tres o cuatro meses al año— era un caos. Encontrar la salida, y además una cuyas puertas funcionaran, se asemejaba a un juego de la oca. En temporada baja, una sola terminal sería suficiente. Qué vergüenza para Mallorca.

LEAR  «Triunfo monumental en la recaudación de fondos de una familia», según Euro Weekly News.

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