La expectación crece en el Kia Forum de Los Angeles para el primero de los dos conciertos agotados de Cardi B en la arena. La rapera muestra una imagen prolongada de un grupo de cuervos. Esto referencia la portada de su último álbum, **Am I the Drama?** (2025), donde las aves la rodean bajo un cielo tormentoso. La referencia es intencional: los cuervos son astutos, inteligentes y capaces de guardar rencores por décadas. La entrada de Cardi al escenario subraya este sentimiento ominoso; aparece con una larga sombra detrás mientras suena un fragmento de **Dead**: “Colecciono bolsas para cadáveres como si fueran carteras”.
Emerge con una trinchera de alta costura que parece armadura y con un mechón blanco en su pelo oscuro. Luego, arranca con el arrogante **Hello** con pirotecnia, dejando claro el mensaje: cuando alguien la traiciona, no solo quiere avergonzarlos. Los quiere bajo tierra.
En **Am I the Drama?**, Cardi es más incisiva cuando ataca a un enemigo. En **Pretty & Petty**, enfoca su ira en la rapera Bia. Del mismo modo, los mejores momentos de su ambicioso show en LA giran alrededor de responder con expresiva seguridad a sus detractores, recorriendo tres docenas de canciones en menos de dos horas.
El concierto de seis actos comienza con números brutales, como el feroz **Magnet**. Luego, **Salute**, un ode a las personas con integridad, donde blande un rifle falso disparando chispas al cielo. Después de los amenazantes **Check Please** y **Trophies**, Cardi parece casi sorprendida por su propia saña y dice al público: “¡Empezamos de una manera muy violenta!”.
En el segundo acto, Cardi enfoca a los amantes que la despreciaron. Una conmovedora versión de **Ring** (un dueto con Kehlani) la interpreta tumbada en el suelo, atrapada en una jaula suspendida. Bailarines representan escenas de desprecio e infidelidad, especialmente con **Thru Your Phone**, tema del 2018 sobre descubrir mentiras a través de la tecnología.
Además de la venganza, la seña de identidad de Cardi es una desenfrenada lujuria, y se divierte con números provocativos como su remix de **Thotiana**, usando una silla en una rutina seductora. Su sincronización no fue perfecta aquí: en un show anterior, se cayó de la silla y bromeó culpando “al gobierno”. Esto sugiere que aún hay detalles por pulir, algo notorio en el cuarto acto, donde parecía un poco sin aliento. Pero el público la apoyó durante todo el espectáculo, coreando y bailando en los dos actos finales, cuando Cardi desata sus éxitos más energéticos y una coreografía sobre un carrusel giratorio.
Los momentos más emotivos hicieron guiño a sus raíces latinas, con un acto dedicado a su éxito **I Like It** y al vertiginoso **Bodega Baddie**. En este último, un ode a su linaje con ritmo de merengue, baila salsa mientras sus bailarines enarbolan banderas de países latinoamericanos. Un toque significativo para Cardi B, quien hizo un comentario sobre sus fans “saltándose” a la policía migratoria. Su mensaje era claro: que se coman su propio rencor.