Si has empezado a sentir que vives en una realidad completamente diferente a la del resto del mundo, es muy probable que sea porque has estado viendo la página de Rotten Tomatoes del documental sobre Melania Trump. Allí encontrarás dos números diametralmente opuestos. Primero está la puntuación oficial de Rotten Tomatoes –la que agrega las críticas publicadas por expertos–, la cual se sitúa en un mínimo 11%. Pero luego está la valoración del público, basada en las puntuaciones de miembros del público general. Esa puntuación, increíblemente, es del 98%. (Cierto es que esta puntuación se limita a “compradores verificados de entradas” – Rotten Tomatoes tiene otra sección llamada “Todo el público” donde la reacción es más… variada.)
Por supuesto, siempre ha existido un abismo entre la opinión pública y la crítica, por eso la película que ganó más Oscars el año pasado fue un pequeño estudio de personaje sobre una stripper marginalizada y la que más dinero recaudó trataba sobre Minecraft. Aún así, la disparidad entre las críticas brutales que Melania recibió (“La experiencia más deprimente que he tenido nunca en el cine” – Mark Kermode) y las reseñas públicas entusiastas (“Todo estadounidense de pura sangre necesita ver esta película para reconocer la elegancia, sofisticación y poder de Flotius [sic]” – Jackie) es suficiente para provocarte un latigazo cervical.
¿Quién podría estar equivocado aquí? ¿Es la prensa liberal, disfrutando de la oportunidad de golpear a un presidente impopular destrozando el costoso proyecto de vanidad de su esposa? O quizás son los reseñadores públicos que (y esto es solo una especulación salvaje) han decidido inundar el sitio con reseñas falsas en un intento coordinado de socavar las voces disidentes. ¿Quién podría decirlo?
En cualquier caso, con una diferencia del 87% entre críticos y público, Melania pasará ahora a la historia como la película con la mayor brecha entre las puntuaciones crítica y popular. Nadie estará más triste por esto que la gente detrás de *Five Nights at Freddy’s 2*, que ostentaba el título hasta hace poco. Los críticos profesionales le dieron a esa película una baja puntuación del 16%, mientras que su audiencia la amó lo suficiente como para puntuarla con un 84%. Antes de eso, según una investigación de la plataforma de entretenimiento digital JB.com, la película con la mayor brecha fue *Emilia Pérez* de 2024. A pesar de ganar el premio del jurado en Cannes y obtener un 70% de la crítica, el público le dio solo un 17%. Hay otras. *Red Notice*, protagonizada por Dwayne Johnson en 2021, obtuvo un 37% de la crítica y un 92% del público. La secuela de *Saw*, *Jigsaw*, obtuvo un 32% de la crítica pero un 88% del público. *Under the Skin* de Jonathan Glazer obtuvo un 83% de la crítica y un 55% del público.
Claramente, hay dos prejuicios en juego aquí. Las películas que funcionan mejor con el público suelen ser complacientes y formulísticas como *Red Notice* y *Jigsaw*. Existen para ser familiares y no desafiantes, cualidades que los críticos históricamente desprecian. Y quién puede culparlos, puesto que literalmente su único trabajo es ver películas. Todo lo que quieren ver es algo que rompa la monotonía del entretenimiento pasable. Una terrorífica película de arte y ensayo sobre un alienígena sexy que es quemado vivo en Escocia tiene muchas más probabilidades de lograrlo que una comedia de amigos con Ryan Reynolds.
El otro prejuicio es que las películas que fueron mal recibidas por el público –*Emilia Pérez* y *Under the Skin*– ambas tienen protagonistas femeninas. Lo cual no es decir que el público odie a las mujeres, pero sí es decir que un sector agresivamente desagradable del público se pone un poco raro cuando una película trata sobre mujeres, o personas negras, o el transgenerismo en cualquier forma. La estrella de *Emilia Pérez*, Karla Sofía Gascón, se metió en problemas por varias razones, pero mira las películas que han sido bombardeadas con reseñas negativas en el pasado. Películas de superhéroes femeninas como *Capitana Marvel*. Remakes orientados a mujeres como *Cazafantasmas* de Paul Feig. *El Último Jedi*, con sus personajes femeninos no blancos. *La Sirenita* con su sirena no pelirroja. Hay un patrón en estas cosas, y el patrón sugiere que muchas de estas reseñas públicas –quizás, posiblemente, incluso las de *Melania*– están motivadas ideológicamente.
Hay que tomar ambas puntuaciones con cierta reserva. Por un lado, los críticos tienden a ser intelectuales, lo que significa que es probable que subestimen algo diseñado para gustar sólidamente al público. Por el contrario, la gente que deja reseñas en línea gratis son unos auténticos raritos.
Pero la brecha ha venido para quedarse. Quizás hayas notado que la diferencia entre críticos y público crece cada año. La brecha del 53% de *Emilia Pérez* en 2024 se convirtió en la brecha del 68% de *Five Nights at Freddy’s 2* en 2025, que ahora es una brecha del 87% gracias a *Melania*. Es imposible imaginar que esto pueda ser superado –seguramente *Melania* se estrenó en las condiciones perfectas para una brecha porcentual– pero, de nuevo, ya hemos dicho eso antes. Tal vez algún día aparezca algo para superarlo. Una película hecha por alguien genuinamente polémico, tratando un tema ferozmente delicado que ha hecho que la gente pierda la cabeza durante miles de años. Una película que iniciará un debate legítimamente tedioso, integral y multifacético que continuará durante meses y meses hasta que todos pierdan las ganas de vivir. En otras palabras: *La Resurrección del Cristo* de Mel Gibson, esta es tu oportunidad de brillar.