El Gobierno español prosigue con su ansiado proyecto de energía eólica marina, allanando el terreno —o el mar, en este caso, las aguas— para los primeros parques eólicos flotantes de carácter comercial del país. A pesar de contar con un marco jurídico aprobado en septiembre de 2024, aún no existe ninguna instalación operativa, por lo que las autoridades se centran ahora en el área estratégica próxima al Estrecho de Gibraltar, en el mar de Alborán.
El Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto en marcha una consulta pública, abierta hasta el 24 de febrero, sobre el anteproyecto de orden ministerial que regirá la primera subasta competitiva de capacidad eólica marina. Este proceso busca la aportación de los grupos de interés sobre elementos de interés público, como las zonas marítimas prioritarias, la conveniencia de subastar un único proyecto de envergadura o varios de menor tamaño, los mecanismos de apoyo económico y los requisitos para garantizar la ejecución del proyecto y la materialización de las inversiones.
Plataformas flotantes con aerogeneradores
La Hoja de Ruta para el Desarrollo de la Eólica Marina y las Energías del Mar de España fija un objetivo de 1 a 3 gigavatios (GW) de eólica marina para 2030, mayoritariamente de tecnología flotante. Esta ambición responde a las grandes profundidades del litoral nacional, que descartan los aerogeneradores de fondo fijo y favorecen las plataformas flotantes. En Europa ya hay instalados 37 GW de eólica marina, liderados por pioneros como Dinamarca.
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Los planes de ordenación del espacio marítimo (POEM), aprobados en 2023, designan zonas potenciales a la vez que protegen ecosistemas sensibles. Se aplican exclusiones estrictas en la costa de Cádiz, desde la bahía de Cádiz hasta la de Algeciras, debido a los corredores de especies migratorias como el atún rojo y los cetáceos. No obstante, se han considerado viables, con ciertas restricciones, áreas del litoral occidental de Málaga, cerca del Campo de Gibraltar, y del este del mar de Alborán, desde las proximidades de Manilva hacia el este. A nivel nacional, solo 5000 kilómetros cuadrados, el 0,46% de las aguas españolas, se han señalado para el desarrollo de esta forma, lo cual es suficiente para cumplir los objetivos de 2030.
Un proyecto destacado en cartera es Nao Victoria, propuesto desde finales de 2022 por IberBlue Wind, una joint venture de la firma irlandesa Simply Blue Group y los socios españoles Proes Consultores y FF New Energy Ventures. Su parque eólico flotante de 990 MW se extendería por 310 kilómetros cuadrados frente a las costas de Málaga y el Campo de Gibraltar, con 55 aerogeneradores (de unos 18 MW cada uno).
Un horizonte cambiante entre Los Barrios y Benahavís
Ubicado entre 25 y 40 km de la costa sobre plataformas flotantes ancladas, se conectaría a subestaciones en Los Barrios, Castellar, Benahavís y Ventilla. La inversión estimada, de 2500 millones de euros, está planeada para suministrar energía limpia equivalente al consumo anual de 670 000 hogares.
Promotores como IberBlue Wind deberán competir para impulsar proyectos como Nao Victoria, que podrían convertirse en las pioneras instalaciones marinas de España. Sería un paso de gigante hacia la descarbonización, el crecimiento industrial y la expansión de las energías renovables en un país rico en recurso eólico pero rezagado en el aprovechamiento de su potencial marino.