Los nacionles británicos con doble ciudadanía podrían ver denegada su entrada al Reino Unido a partir de la próxima semana si no portan su pasaporte británico, advierte el Ministerio del Interior.
Un cambio en los controles fronterizos, efectivo desde el 25 de febrero, les obliga a presentar su pasaporte británico o abonar 634 euros por un ‘certificado de derecho’ adjunto a su segunda nacionalidad.
A falta de este documento o de un pasaporte válido, no podrán embarcar en ningún vuelo, ferry o tren con destino al Reino Unido.
Esta nueva norma está causando consternación entre muchos británicos residentes en el extranjero cuyos pasaportes británicos llevan largo tiempo caducados.
Estas personas se enfrentan a una disyuntiva: solicitar un nuevo pasaporte británico, pagar el elevado precio por el mencionado certificado o renunciar a su ciudadanía británica y visitar el país como turistas extranjeros.
Quienes tienen hijos menores cuentan con una opción menos, ya que la ciudadanía no puede ser renunciada hasta cumplir los 18 años.
Las dos hijas adultas del expatriado británico James Stuart, avecindado en Cádiz, se verán forzadas a elegir entre las tres opciones, dado que sus pasaportes británicos «llevan caducados en un cajón».
Estas jóvenes, de 21 y 18 años, nacidas en España, siempre han viajado con su pasaporte español porque «nunca habían tenido problemas».
«Suele ser más fácil viajar por Europa con un pasaporte de la UE», declaró al Olive Press.
La decisión les ha causado «una ansiedad considerable», en especial a la más joven, que viaja con frecuencia al Reino Unido para visitar a su novio.
«Realmente no comprenden la necesidad del cambio», continuó el propietario del Hotel Califa, en Vejer.
Solicitar un nuevo pasaporte británico conlleva presentar partidas de nacimiento originales y otra numerosa documentación, algo que a muchos expatriados les resulta difícil gestionar.
Incluso quienes tengan toda la documentación preparada probablemente encontrarán frustraciones. Renovar un pasaporte británico caducado puede tomar semanas desde que se envía la solicitud y tiene un coste aproximado de 100 libras.
Esto implica que quienes tengan viajes próximos al Reino Unido, planificados antes del aviso del Ministerio, podrían sufrir retrasos o que se les impida el embarque.
Algunos se verán obligados a cancelar sus planes, mientras que otros no podrán viajar hasta recibir su nuevo pasaporte, algo que, según Stuart, «decepcionará» a sus hijas.
El ‘certificado de derecho’ también es difícil de obtener, ya que debe solicitarse presencialmente en un consulado y su tramitación puede demorar entre seis y ocho semanas.
Se prevé que la obtención de este documento sea aún más complicada en los próximos meses, ante la avalancha de solicitudes que se espera reciba el Ministerio del Interior.
Los ciudadanos con doble nacionalidad no son los únicos afectados por el cambio normativo; a menos que se sea británico, irlandés o esté exento, todo visitante del Reino Unido necesitará un permiso para viajar.
Para estancias cortas y viajes, los visitantes deben solicitar una Autorización Electrónica de Viaje (ETA, por sus siglas en inglés), que cuesta 16 libras.
Es precisamente la necesidad de esta ETA lo que impide el ingreso a los británicos con doble nacionalidad que carezcan de su pasaporte británico o del ‘certificado de derecho’, ya que no pueden obtener una ETA.
Estos cambios están llamados a generar caos para cientos de expatriados, que se enfrentan ahora a trámites urgentes, gastos inesperados y posibles disrupciones en sus viajes en las próximas semanas.