Nueva Iniciativa por Compras Europeas Provoca Divisiones en el Bloque

La Comisión Europea, brazo ejecutivo de la UE, propondrá la próxima semana nuevas normativas que, según se prevé, incluirán la exigencia de que las empresas de sectores estratégicos produzcan en Europa si desean acceder a fondos públicos.

No obstante, la definición de “preferencia europea” ha suscitado un intenso debate. Existen llamamientos, especialmente desde Francia, a favor de un “Made in Europe” más estricto, mientras que otros Estados miembros como Alemania abogan por un “Made with Europe”.

¿Proteger a Europa o proteccionismo europeo?

El presidente francés, Emmanuel Macron, insistió en que las nuevas reglas versarán sobre “proteger nuestra industria” sin “caer en el proteccionismo”, defendiendo “ciertos sectores estratégicos, como las tecnologías limpias, la química, el acero, la automoción o la defensa”.

De lo contrario, advirtió, “los europeos quedarán arrinconados”.

Sin embargo, otros países de la UE, partidarios del libre comercio, se oponen a estos planes.

El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, afirmó que Europa debe competir con base en la calidad y la innovación, no porque desee proteger sus mercados.

“No queremos proteger a empresas europeas que, básicamente, no son competitivas”, declaró Kristersson al diario Financial Times la semana pasada.

Pese a ello, los líderes europeos durante las conversaciones del jueves parecieron alcanzar un consenso sobre el tema, impulsando la medida en ciertos sectores específicos, dado que afirman que Europa enfrenta una competencia desleal por parte de China y otros países.

“Estamos a favor de los mercados abiertos”, señaló el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, el lunes. “Pero también quiero ser muy claro: si China cambia las reglas del juego, si nos enfrentamos a sobrecapacidad, subsidios y a que los mercados europeos se vean inundados, entonces Europa tiene que defenderse.”

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¿En Europa o con Europa?

Los partidarios de una línea dura desean que el “Made in Europe” se defina de manera estricta, aplicándose solo a bienes industriales fabricados con componentes producidos en el Espacio Económico Europeo, que comprende los 27 Estados de la UE más Islandia, Liechtenstein y Noruega.

Los críticos argumentan que esta definición resultaría demasiado restrictiva y abogan en su lugar por un criterio más flexible, como el “Made with Europe” que propone Alemania, en contraposición al “Made in Europe”.

Alegan también que sería difícil de aplicar en la práctica y que conlleva el riesgo de desestabilizar las cadenas de suministro europeas.

“Por lo general, incluso un vehículo ensamblado en Europa incorpora centenares de componentes especializados procedentes de todo el mundo. Muchos insumos críticos no pueden producirse en Europa de forma competitiva y a gran escala”, declaró el fabricante automovilístico japonés Honda.

Reino Unido y Turquía, para quienes la UE es un socio comercial clave, también han expresado de forma privada a Bruselas su preocupación por quedar excluidos.

Algunas capitales europeas temen posibles medidas de represalia por parte de los países proveedores, lo que arrastraría a Europa a enfrentamientos en un momento en que necesita fortalecer sus exportaciones.

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¿Cómo serán las normas?

El Ejecutivo comunitario insiste en que ha equilibrado la necesidad de mantenerse abierto y de proteger a las empresas.

La medida será “selectiva en tres aspectos”, según indicó la oficina del responsable de Industria de la UE, Stéphane Séjourné —quien impulsa la iniciativa—.

Afectará a:

— un número limitado de componentes críticos

— un número limitado de sectores estratégicos

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— únicamente cuando estén involucrados fondos públicos.

La propuesta final, que se hará pública el 25 de febrero, podría acabar afectando solo a un puñado de sectores: la industria automovilística y aquellos que desempeñan un papel esencial en la transición ecológica y que se enfrentan a lo que la UE califica como competencia desleal china, como los paneles solares, los aerogeneradores y las baterías.

La oficina de Séjourné subrayó que se considerarán europeas a las empresas que produzcan en la UE y que habrá “compromisos recíprocos” con socios de confianza.

Un borrador consultado por AFP señala que los productos fabricados en países extracomunitarios con normativas similares a las del bloque serán tratados como si fueran de origen europeo.

No obstante, los países no miembros permanecen atentos hasta que se concrete la propuesta definitiva.

Por ejemplo, aún existen muchas incógnitas, incluyendo el porcentaje de componentes europeos o equivalentes que se exigirá a los fabricantes si desean seguir accediendo a financiación pública.