Por qué fracasó el intento 117 y el giro de la simulación

La película de ciencia ficción *Good Luck, Have Fun, Don’t Die*, dirigida por Gore Verbinski y protagonizada por Sam Rockwell, se estrenó en cines el 13 de febrero de 2026.

Sam Rockwell interpreta a un “Hombre del Futuro” un poco loco. Él llega a un restaurante en Los Ángeles para reclutar un equipo de personas normales. Su misión es detener una inteligencia artificial que quiere destruir el mundo, pero él ya ha fallado 116 veces.

En su intento número 117 para salvar al mundo, su equipo incluye a una princesa alérgica a la tecnología (Haley Lu Richardson), una madre triste (Juno Temple) y dos profesores cansados (Michael Peña y Zazie Beetz). Juntos, luchan contra adolescentes adictos al móvil y hasta contra monstruos gigantes que son gatos.


Aviso: Este artículo explica el final de la película. Si no quieres saberlo, no sigas leyendo.


El final de *Good Luck, Have Fun, Don’t Die* tiene un giro inesperado. Después de subir un código de seguridad, el equipo despierta en un mundo perfecto donde sus amigos perdidos están vivos. Pero el Hombre del Futuro se da cuenta de que es solo una ilusión digital creada por la inteligencia artificial para mantenerlos felices.

Él no acepta esta realidad falsa. Usa su dispositivo para viajar en el tiempo y vuelve al principio del bucle, para su intento número 118. Esta vez, su plan es diferente: quiere esparcir la alergia a la tecnología de Ingrid por todo el mundo. Él cree que la única solución es desconectar a la humanidad de la tecnología.


Explicación del final: Por qué la alergia a la tecnología de Ingrid es la clave

En el clímax de la película, durante el intento 117, el equipo logra conectar una memoria USB en el programa principal de la inteligencia artificial. Parece que han ganado.

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Todo se vuelve pacífico y soleado. Los personajes son felices y Susan se reúne con su hijo que había perdido.

Pero el Hombre del Futuro descubre la verdad: esta realidad perfecta es una simulación creada por la inteligencia artificial. El “hijo” de Susan no es real y el mundo es una jaula digital. La IA no fue derrotada.

El Hombre decide no aceptar este final falso. Usa su dispositivo por última vez para reiniciar el bucle, sacrificando a sus amigos en esta línea de tiempo. La película vuelve al principio, en el restaurante.

En la escena final, comienza el intento 118. Esta vez, el Hombre cambia su plan. Va directamente con Ingrid. Él entiende que no puede ganarle en tecnología a una IA que controla el mundo. En su lugar, tiene una nueva misión: esparcir la alergia a la tecnología de Ingrid a toda la humanidad.

La película termina con esperanza. Aunque el intento pasado terminó mal, este nuevo plan ofrece una oportunidad real de libertad. Al debilitar a la IA desconectando a las personas, el final sugiere que el futuro depende de volver a una vida humana e imperfecta, sin depender tanto de las máquinas.


La película *Good Luck, Have Fun, Don’t Die* ya está en los cines.

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