Régimen iraní ofrecería clemencia a familias de manifestantes presos a cambio de muestras públicas de lealtad

Las familias de manifestantes encarcelados en Irán dicen que los gobernantes del país les han propuesto un trato cruel: celebrar públicamente la Revolución Islámica que los llevó al poder, o arriesgar las vidas de sus seres queridos.

Según organizaciones de derechos humanos, más de 12,000 iraníes fueron arrestados durante la ola de protestas contra el régimen que barrió el país a principios de enero.

Bazdasht Shodegan, un grupo formado por ex-presos políticos, ofrece apoyo en línea a detenidos y sus familias. Ellos reportan que la Guardia Revolucionaria y el Ministerio de Inteligencia contactaron a familias de algunos presos, planteándoles lo que llaman "un dilema inhumano": asistir a las marchas del miércoles por el 47 aniversario de la revolución, o poner en peligro la vida de sus hijos.

Otras organizaciones de derechos humanos también han confirmado estos mensajes a las familias.

Dos miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) custodian mientras un escolar lleva la bandera nacional antes de un mitin pro-gobierno en la Plaza Azadi (Libertad), en Teherán, el 11 de febrero de 2026. La asistencia a los actos fue obligatoria para empleados públicos y estudiantes.

Morteza Nikoubazl/NurPhoto/Getty

Presionar a las familias de esta manera no es algo nuevo. El régimen iraní tiene una larga historia de ejercer presión sobre las familias de disidentes y manifestantes.

“Por un lado, se forza al preso a confesar bajo tortura brutal,” dice Bazdasht Shodegan. “Por otro lado, su familia es forzada a fingir apoyo al régimen. Es un ciclo completo de tortura mental y física.”

A las familias contactadas recientemente se les dijo que, si querían que sus hijos —muchos enfrentan largas condenas o incluso la pena de muerte— fueran liberados o se les perdonaran los castigos más severos, debían unirse a las celebraciones revolucionarias organizadas por el estado para probar su lealtad en público.

LEAR  Autoridades exigen grandes sumas por la devolución de cadáveres de manifestantes, según la BBC.

Para mayor humillación, se les instruyó grabar videos mostrando su "lealtad" al régimen y enviarlos a los servicios de seguridad.

Estos videos, junto con declaraciones de figuras públicas retractando su apoyo a las protestas de enero, son trofeos para el régimen: herramientas de humillación e intimidación diseñadas para prevenir futuros disensos.

Una de esas figuras es el empresario Mohamed Saedinia.

Es famoso en Irán por ser el dueño de una cadena de tiendas de dulces y cafés muy populares entre los jóvenes liberales de Teherán. Al inicio de las protestas, Saedinia cerró sus tiendas y publicó un mensaje en redes sociales expresando solidaridad con otros iraníes que cerraron sus negocios para protestar por la catastrófica caída de la moneda del país.

Posteriormente, Saedinia fue arrestado junto a su hijo y acusado de apoyar a "los alborotadores". Las autoridades advirtieron que, de ser condenado, el régimen confiscaría sus bienes.

Esta semana, Fars, una agencia de noticias semioficial pro-régimen, publicó la retractación sumisa de Saedinia.

"Lamentablemente, debido a problemas ocurridos en el mercado," decía la declaración atribuida a él, "mi hijo cerró nuestras tiendas por error, siguiendo [lo que hicieron otros negocios]. Ambos reconocemos nuestro error."

"Por lo tanto, nos disculpamos ante el querido pueblo de Iran y mostraremos nuestra obediencia a nuestro amado líder y nuestro desprecio hacia el criminal Estados Unidos participando en la marcha del aniversario de la revolución."

Puede que nadie en Irán se lo crea, pero todos entenderán el mensaje.

Seyed Rahim Bathaei contribuyó a este reporte.

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