Los flamencos transforman los arrozales en un paraíso rosado

Un espectáculo natural en la Costa Blanca. Crédito: Espencat / Creative Commons

El Parque Natural del Marjal de Pego-Oliva ha sido escenario de un fenómeno insólito y de una belleza cautivadora: una numerosa colonia de flamencos ha hecho escala en sus aguas. Estas aves, que suelen preferir humedales salinos como las salinas de Calpe, se han visto atraídas por la inundación prolongada de los arrozales, propiciada por un invierno excepcionalmente lluvioso y ventoso. Estas condiciones han convertido al parque en un refugio idóneo durante su migración, ofreciéndoles tanto alimento como descanso.

Este avistamiento es reseñable no solo por su plasticidad, sino también porque pone de relieve la biodiversidad de este ecosistema. El Marjal está protegido como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), una figura europea que garantiza la conservación de especies migratorias y nidificantes. Hasta nueve especies de aves acuáticas crían habitualmente en el parque, destacando la garza imperial por su presencia regular y su relevancia ecológica.

Un espectáculo natural en la Costa Blanca

La presencia de los flamencos se suma a otros avistamientos notables, como el de los cisnes, que tambien aprovechan los arrozales inundados. Los flamencos se alimentan filtrando pequeños invertebrados con su característico pico curvo, un comportamiento que atrae por igual a ornitólogos y turistas. Este fenómeno refuerza la condición del Marjal como destino de turismo sostenible y ornitológico en la Marina Alta, subrayando la importancia de proteger este “riñón natural” que depura el agua y resguarda la fauna autóctona frente a los temporales.

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El Marjal de Pego-Oliva, situado entre los términos municipales de Pego y Oliva, abarca 1.255 hectáreas y fue declarado parque natural el 27 de diciembre de 1994. Su paisaje combina arrozales, carrizales y acequias de aguas cristalinas, resultado de un proceso de colmatación que transformó una antigua bahía en albufera y, posteriormente, en el marjal actual. La red de canales de riego históricos mantiene el delicado equilibrio hídrico y ecológico del parque.

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Ríos y vegetación que sustentan la vida

Entre los ríos que atraviesan el parque, el Bullent discurre por el norte y el Racons por el sur, mientras que el Serpis, al norte, aporta la mayor parte de los sedimentos que modelan el terreno. Las zonas interiores se caracterizan por tarayales y carrizales, junto a vegetación acuática, creando un hábitat idóneo para numerosas especies vegetales y animales que no podrían sobrevivir en otros puntos de la Comunidad Valenciana.

La alta calidad del agua sustenta una vida acuática única. Entre los invertebrados figuran especies de camarón como la *Dugastella valentina* y la *Athyaephyra desmaresti*, mientras que peces como el samarugo y la colmilleja realzan el valor ecológico del parque por su rareza. Los reptiles más característicos son el galápago leproso y el galápago europeo, evidenciando la diversidad del parque más allá de la avifauna.

Aves y fauna icónica

El Marjal es especialmente valioso por su avifauna, reconocido por el Convenio de Ramsar. Entre las especies nidificantes se cuentan el zampullín común, el zampullín cuellinegro, el avetoro, la garza imperial, la cerceta pardilla y la polla de agua, esta última al borde de la extinción en la Comunidad Valenciana hasta hace poco. El fumarel aliblanco es otra especie notable, que enfatiza la singularidad de este humedal.

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