Nuevo registro de un gran tiburón blanco en el Mediterráneo español

Un tiburón fue avistado en la madrugada del lunes nadando en el puerto de Ibiza. La imponente presencia de este gran depredador dejó sin palabras a quienes transitaban por la zona de es Botafoc, quienes no dudaron ni un instante en sacar sus teléfonos móviles para grabar al animal.

«Debe estar despistado por el mal tiempo», comentó una de las personas que se lo encontró. Ciertamente, es inusual ver tiburones merodeando por los puertos de Ibiza. En las imágenes se observa al escualo nadando de un lado a otro entre los pantalanes, mientras los testigos advierten una pequeña herida en la parte superior de la primera aleta dorsal: «Parece que ha sido mordido», señalan.

La presencia de este animal marino, del que se conocen más de 465 especies distintas, está documentada desde hace más de 450 millones de años. Este tipo de pez se sitúa en la cúspide de su cadena trófica, ya que «desempeña el papel básico de regular la población de otras especies inferiores», según National Geographic.

Respecto a su mayor presencia en torno a ciudades y áreas urbanas, la revista se hace eco de un estudio liderado por científicos de la Rosentiel School of Marine and Atmospheric Science de la Universidad de Miami, que analizó el comportamiento de tres especies de tiburón (toros, nodriza y martillo) y concluyó que estos animales se están acostumbrando progresivamente a la presencia humana.

Según los investigadores, el comportamiento de los ejemplares rastreados fue similar al de especies terrestres que logran adaptarse a entornos urbanizados. «No parecían rehuir la actividad en zonas costeras. Al contrario, parecían interesados en las actividades humanas», apunta National Geographic sobre las conclusiones del estudio. Explican que los tiburones se vieron atraídos hacia la costa, seducidos, entre otras cosas, por el olor de los descartes de pescadores cercanos al puerto.

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Y hoy, investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con la Universidad de Cádiz (UCA), han documentado un nuevo registro confirmado de un gran tiburón blanco (*Carcharodon carcharias*) en aguas españolas del Mediterráneo. El hallazgo, recientemente publicado en la revista científica *Acta Ichthyologica et Piscatoria*, aporta nuevos datos sobre la distribución de esta especie emblemática, clasificada como vulnerable en el Mediterráneo occidental.

El registro corresponde a un ejemplar juvenil de aproximadamente dos metros de longitud, capturado accidentalmente en abril de 2023 dentro de la Zona Económica Exclusiva española. La identificación de la especie se confirmó mediante análisis genético, lo que convierte a este hallazgo en uno de los pocos registros verificados de tiburón blanco en aguas españolas en las últimas décadas.

«El origen de este trabajo está en la documentación de una captura accidental que conocimos gracias a la estrecha colaboración que mantenemos desde hace años con el sector pesquero», explica José Carlos Báez, investigador del IEO-CSIC y autor principal del estudio. «Sin esta cooperación, sería imposible conocer y contextualizar científicamente registros tan excepcionales», añade.

Dado que una sola observación no permite por sí sola extraer conclusiones sólidas, el equipo investigador llevó a cabo una revisión exhaustiva de los registros históricos y evidencias indirectas desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Este análisis confirma que el tiburón blanco mantiene una presencia persistente pero extremadamente rara en el Mediterráneo español, donde su detectabilidad es muy baja.

Respecto al estado de la población, los autores subrayan la necesidad de prudencia. «Con los datos disponibles, no se puede afirmar que la población de tiburón blanco mediterránea se esté recuperando», afirma Báez. «Este nuevo registro podría reflejar una mejora en los sistemas de seguimiento y comunicación más que un aumento real del tamaño poblacional».

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El hecho de que el ejemplar documentado sea juvenil es particularmente relevante desde el punto de vista científico. «La presencia de individuos jóvenes aporta información clave sobre la estructura demográfica de la especie, especialmente en el caso de poblaciones catalogadas como vulnerables», apunta el investigador. No obstante, el estudio insiste en que es aún premature determinar si existen áreas de cría asociadas a aguas españolas, una cuestión que requiere programas específicos de seguimiento a largo plazo.

Los investigadores también señalan que, en más de 160 años de registros en aguas españolas, los incidentes documentados con humanos han sido excepcionalmente raros, lo que confirma que esta especie no supone un riesgo significativo para la población en nuestras costas.

Más allá de su carácter emblemático, el tiburón blanco juega un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas marinos. «Los grandes depredadores marinos cumplen un rol clave en el equilibrio del océano. Como especies altamente migratorias, conectan distintas regiones y contribuyen a la buena salud del medio marino», concluye Báez. El estudio resalta la importancia de continuar desarrollando programas de seguimiento y conservación para mejorar el conocimiento sobre esta especie en el Mediterráneo y avanzar hacia una gestión basada en la evidencia científica.

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