El líder laborista escocés, Anas Sarwar, ha instado al primer ministro Keir Starmer a que dimita, alegando que debe ponerse fin a la actual distracción política.
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El líder del Partido Laborista Escocés, Anas Sarwar, ha hecho un llamamiento público al primer ministro británico, Sir Keir Starmer, para que renuncie en medio de una creciente turbulencia política y disputas internas en el partido. Esta petición constituye una intervención extraordinaria de un alto dirigente regional en contra del primer ministro en ejercicio de su propio partido.
Sarwar declaró en Edimburgo que “la distracción debe terminar” y que el liderazgo en Downing Street “tiene que cambiar”, anteponiendo así su deber con Escocia a la lealtad personal. Este llamamiento se produce a solo unos meses de las elecciones al Parlamento Escocés de 2026, donde los laboristas compiten por mantener su influencia al norte de la frontera.
Lo que dijo Sarwar y por qué es significativo
Dirigiéndose a los periodistas en Edimburgo, Sarwar dejó claro que su posición era personal pero principled. Afirmó: “Esto no es fácil y no está exento de dolor, ya que mantengo una amistad genuina con Keir Starmer. Pero mi primera prioridad y mi primera lealtad es para con mi país, Escocia”.
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Añadió que “esta distracción debe acabar” y argumentó que un cambio de liderazgo en Downing Street era ya necesario para que el Partido Laborista recuperara la confianza de la ciudadanía.
Reacción de Downing Street y del Partido Laborista
Downing Street ha rechazado firmemente los llamamientos a la dimisión, afirmando que Sir Keir Starmer conserva su mandato tras la victoria laborista en las elecciones generales de 2024. Ministros senior del partido, incluidos el viceprimer ministro David Lammy y la canciller Rachel Reeves, han cerrado filas en torno a Starmer, abogando por la unidad y rechazando la disidencia interna.
Starmer, bajo presión creciente mientras se intensifica la disputa por el liderazgo
En los próximos días, se prevé que la presión sobre Sir Keir Starmer se desarrolle en tres frentes. En primer lugar, figuras relevantes del Partido Laborista seguirán señalando si la postura de Sarwar representa una rebelión más amplia o una posición aislada. Si más líderes regionales o parlamentarios respaldan públicamente a Sarwar, esto podría acelerar las deliberaciones internas sobre el liderazgo de Starmer.
En segundo lugar, el Comité Ejecutivo Nacional (NEC) del partido podría verse presionado por los militantes para que aclare si se llevará a cabo alguna revisión formal de la confianza en el líder. Aunque a 9 de febrero de 2026 no se ha presentado ningún desafío formal al liderazgo, la creciente disensión interna podría propiciar negociaciones entre bambalinas.
En tercer lugar, es probable que Starmer enfrente un escrutinio mayor en el Parlamento esta semana, donde se prevé que los partidos de la oposición cuestionen tanto su liderazgo como las recientes polémicas que han avivado la reacción en su contra. A menos que ofrezca un reinicio político significativo o cambios en su equipo más cercano, las críticas tanto internas como externas podrían intensificarse.
Por ahora, Downing Street ha decartado una dimisión, lo que significa que cualquier cambio en el liderazgo requeriría un desafío formal dentro del partido o un giro dramático en el apoyo político dentro del propio Partido Laborista.