Los vehículos con la etiqueta ambiental B de la DGT se enfrentan a nuevas restricciones de acceso en las Zonas de Bajas Emisiones españolas a partir de 2026.
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Si conduces un coche con la pegatina ambiental B, el 2026 se ha convertido oficialmente en un punto de inflexión. Hasta hace poco, esa etiqueta amarilla bastaba para cumplir con la mayoría de las normativas de bajas emisiones. Esto ya no está garantizado.
En toda España, más de nueve millones de vehículos portan el distintivo B de la DGT –aproximadamente uno de cada tres coches en circulación. Desde comienzos de este año, muchos de ellos han comenzado a afrontar nuevas restricciones en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), siendo ciudades como Barcelona y Madrid el centro de atención.
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¿Qué es exactamente un coche con etiqueta B?
En términos coloquiales, la etiqueta B abarca una gran parte del envejecido, pero aún muy utilizado, parque móvil español. En su mayoría son coches de gasolina matriculados entre 2001 y 2006, o diésel de 2006 a 2014, aunque el criterio exacto depende de la homologación de emisiones y no del año de matrícula.
Por ello existen excepciones. Algunos turismos de gasolina de principios de los 2000, por ejemplo, optan a la etiqueta C. No obstante, como regla general, si un coche tiene más de diez años, es muy probable que lleve la etiqueta B.
Lo que a menudo sorprende a los conductores es que los distintivos de la DGT no se basan en las emisiones de CO₂, sino que se centran en los óxidos de nitrógeno y las partículas finas, contaminantes estrechamente vinculados a la calidad del aire y la salud pública. Dado que el transporte es responsable de alrededor del 29% de las emisiones totales de CO₂ en España, la presión sobre las autoridades municipales no ha cesado de aumentar.
La Ley de Movilidad Sostenible, que ahora define la política de tráfico urbano, no prohíbe explícitamente a los vehículos con etiqueta B. Lo que sí hace es otorgar a las comunidades autónomas y ayuntamientos un respaldo legal claro para restringir su acceso cuando la calidad del aire o la salud pública están en juego.
Barcelona, Cataluña y Madrid: las restricciones ya están en marcha
Los cambios más significativos comenzaron este año, aunque no se aplican de igual modo en todas partes.
Cataluña ha adoptado la postura más firme. Según su Plan de Calidad del Aire 2027, los coches con etiqueta B tienen vedado el acceso a las ZBE durante episodios de alta contaminación en toda la región. Esta restricción ya está en vigor y puede activarse cuando la calidad del aire se degrade.
Esto es solo el primer paso. A partir de enero de 2028, la prohibición será permanente en las ZBE catalanas, independientemente de los niveles de contaminación.
En Barcelona, el enfoque es más gradual pero bien definido. Desde principios de 2026, los vehículos con etiqueta B solo tienen restricciones durante episodios de contaminación por dióxido de nitrógeno. En días normales, aún pueden circular. Se prevé que esta ventana se cierre en 2028, cuando el acceso quedará prohibido permanentemente dentro de la ZBE de la ciudad.
Madrid, por el momento, ha mantenido una posición más flexible. Durante todo 2026, los coches con etiqueta B aún pueden circular por la ZBE general de la ciudad, que abarca todo el término municipal.
Las excepciones clave siguen siendo las áreas de especial protección, como Madrid Central, donde el acceso ya está limitado a casos concretos –residentes, vehículos autorizados y ciertos regímenes de aparcamiento.
En otras partes de España, algunas ciudades se adelantaron. Bilbao, por ejemplo, comenzó a prohibir los vehículos con etiqueta B en su ZBE a mediados de 2025, situándose entre las primeras grandes ciudades en dar ese paso.
A qué deben prestar atención los conductores en 2026
Para los conductores de vehículos con etiqueta B, el 2026 está resultando ser un año de adaptación más que de prohibición inmediata. Las restricciones se aplican de forma desigual, dependiendo de la ubicación, los niveles de contaminación y la normativa local.
En Cataluña y Barcelona, las alertas por contaminación son ahora el principal desencadenante. En Madrid, los puntos de presión siguen siendo distritos específicos y no toda la ciudad. En otros lugares, las normas locales continúan evolucionando, a veces con poco preaviso.
Los expertos en mobilidad coinciden en un punto: mantenerse informado se ha vuelto esencial. Consultar la normativa local de las ZBE, monitorear los avisos por contaminación y considerar los límites de acceso futuros en las decisiones sobre el vehículo ya no es opcional.
Por ahora, la etiqueta B aún abre algunas puertas. Pero en 2026 ha perdido claramente su estatus de pase seguro –y para millones de conductores, el acceso a los centros urbanos se ha vuelto mucho menos predecible.
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