Reseña del Álbum: Daphni, ‘Butterfly’ — Nuestra Cultura

La fusión entre los alter egos de Dan Snaith se ve mejor en directo. O, más concretamente en mi experiencia, en el escenario del Primavera Sound de Barcelona: Cuando el productor afincado en Londres comenzaba a promocionar su nuevo álbum de Daphni, *Butterfly*, el junio pasado, tocó en las fiestas de apertura con un set dominado por el material orientado al club del último álbum de Caribou, *Honey*. Un par de años antes, yo había visto su set nocturno como Daphni, cuando ese proyecto entonces enfocado en el baile ganaba impulso con su álbum del 2022, *Cherry*. Sin contexto sobre la rica historia musical de Snaith, podría parecer que Daphni simplemente había recibido una actualización. En el nuevo LP, Snaith reconoce esta convergencia “colaborando” con Caribou en el destacado ‘Waiting So Long’, pero más crucialmente busca expandir los límites percibidos –y el pulso funcional– de Daphni, todo con el directo en mente. “Supongo que la idea de estos discos de Daphni es tener en mente una visión más amplia de la música de baile, donde los parámetros son amplios y la iglesia es amplia”, dijo Snaith en el material de prensa. Con el deslumbrante y libre flujo de *Butterfly*, él también mantiene al oyente adivinando.


**1. Sad Piano House**

No menos satisfactoria por lo autoexplicativa que es, ‘Sad Piano House’ también es astutamente autorreferencial, actualizando la canción ‘Cloudy’ del álbum anterior de Daphni. Como el título de la pista, su sensación de melancolía parece haberse quedado de la manera que rara vez pretendemos; no dicha, o apenas vocalizada, incapaz de ahogar un groove que claramente tampoco se irá pronto. Por un momento, casi sale a otra habitación, pero las energías que contiene son irresistibles.

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**2. Clap Your Hands**

El contraste entre ‘Clap Your Hands’ y la apertura es más marcado que las contradicciones internas de esa canción; aunque similarmente obvia (esperas que los aplausos los haga el público en directo), parece saltar al pico de un set de DJ, donde todos están destinados a sucumbir a su ritmo contundente y bajo tambaleante. El único elemento que lo complica es un sonido estridente que ojalá fuera un poco más abrasivo.

**3. Hang**

‘Hang’ es todo un tease, pero Snaith logra estirarla a la duración estándar de una canción pop, apoyándose en momentos de liberación con vientos. Luego se tensa y se retuerce, subiendo al primer plano antes de ser cortada abruptamente.

**4. Lucky**

La pista se desliza hacia el suelo, manteniendo una sonrisa pícara en su rostro incluso cuando vuelve el pulso ambiental. En contraste, el bajo que pisa sobre ella a intervalos aleatorios suena gigantesco.

**5. Waiting So Long**

El potencial alegre y celebratorio de la música de baile, afirmado por el proyecto Daphni, da fruto en ‘Waiting So Long’, que curiosamente se presenta como una colaboración con Caribou por sus voces. Cuatro pistas no es mucho tiempo para esperar a que emerja el lado más himno del álbum, pero quizás la confluencia de los alias de Snaith se siente más esperada. Aún así, ‘Waiting So Long’ sigue siendo más sobre la espera que sobre la liberación, conteniéndose lo suficiente.

**6. Napoleon’s Rock**

Aunque transitoria, ‘Napoleon’s Rock’ se desliza sobre un arreglo orgánico que es intrigante por el menos-de-un-minuto que dura. ¿Y si hiciera más himnos con estas ideas sutilmente complejas?

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**7. Good Night Baby**

Snaith se apresura a ofrecer una respuesta, entregando una pista liminal y emocionalmente pegajosa que aparentemente originó como mayormente la sección final cargada de batería. Evoluciona constantemente, a diferencia de otras pistas en *Butterfly*; un corte a mitad de álbum que obviamente funcionaría como cierre de set.

**8. Talk to Me**

Lanzada junto con ‘Good Night Baby’, ‘Talk to Me’ se presenta como su “opuesto polar”, aunque no de la manera que esperarías. Suena como el tipo de canción preparada para una liberación eufórica, pero se agacha justo cuando crees que va a entregarla. En lugar de desarrollar las cosas, la canción se convirtió en un ejercicio de restricción, que puede decepcionar en una escucha superficial –suficiente para ignorarla y ponerte a hablar– pero puede golpear fuerte con los auriculares adecuados o, como dice Snaith, “en un buen sistema de sonido.”

**9. Two Maps**

Juguetona hasta el punto de ser caricaturesca, ‘Two Maps’ también tiene una de las progresiones más atractivas del álbum, como si fuera más alérgica a la repetición que dependiente de ella. Aunque casi música rave tradicionalista, construye hacia una conclusión que es contagiosamente desequilibrada.

**10. Josephine**

¿Sabías que Dan Snaith, como Caribou, ha colaborado con Fred.. again? Yo no, pero ‘Josephine’ me hizo preguntarmelo, y mis sospechas fueron confirmadas. Si esa idea no te emociona particularmente, Snaith sorprende al oyente torciendo la pista en una dirección colorida después del primer minuto, como si tuviera hambre de una mayor sensación de abandono.

**11. Miles Smiles**

Ni interludio ni canción completa, la pista se desliza en ese espacio liminal que Snaith siempre sabe espesar.

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**12. Goldie**

Conforme el álbum se adentra en sonidos más industriales, la muestra vocal juguetona y la percusión metálica prueban que es un disco más audaz si bien desaliñado que su predecesor, aunque en este punto ansías que vuelva a cobrar vida.

**13. Caterpillar**

Y así lo hace, con una pista que no deja frecuencia sin colorear. Retorciéndose, brillando, arrastrando los pies – ‘Caterpillar’ tiene más que suficiente para mantenerte moviéndote y preguntándote: ¿Cómo sonará la mariposa?

**14. Shifty**

La pista aumenta el tempo, pero no sin crisparse continuamente y amenazar con descarrilarse. Digo, se llama ‘Shifty’ (Tramposa/Inestable).

**15. Invention**

Como ‘Napoleon’s Rock’, ‘Invention’ crea una curiosa sensación de banda en directo sin desarrollarla completamente. Es casi desconcertante, la forma en que el clavicémbalo y la arpa de boca parecen competir por espacio en lo que ya es un ambiente bastante esquelético.

**16. Eleven**

Snaith termina el álbum con una de sus pistas de house más clásicamente desarrolladas, infundiéndole una sensación de resolución brillante. La melodía del sintetizador es perfectamente atmosférica pero poco notable comparada con las muestras vocales que animan astutamente la pista. Fue acompañada por un videoclip que mostraba un flotador siendo arrastrado en un lago, y usando la metáfora del productor dirigiendo un barco, la intención de Snaith nunca es solo lanzarte por la borda. Pero puedes imaginarlo mirando atrás y viendo una mariposa revoloteando sobre la superficie del océano, encantado con la idea de imitarla.

*Butterfly* de Daphni

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