Un tribunal dictamina que ausentarse del trabajo para cuidar de una mascota moribunda está justificado

El estado del animal se deterioró súbitamente, lo que motivó la llamada urgente a la trabajadora. Crédito de la foto: DimaBerlin/shutterstock

Un juzgado de Barcelona ha dictaminado que la ausencia de una trabajadora de su puesto para llevar a su perro, gravemente enfermo, a ser sometido a eutanasia estuvo justificada por motivos humanitarios, anulando su despido y poniendo de relieve el creciente reconocimiento jurídico del vínculo entre las personas y sus animales de compañía.

El Juzgado de lo Social número 25 de Barcelona declaró improcedente el despido disciplinario de una teleoperadora tras faltar varios días al trabajo, incluida una ausencia específica para atender la urgencia veterinaria de su perro. La sentencia ordena a su empleadora, Majorel SP Solutions, S.A.U., que la readmita o que abone una indemnización de 4.116,42 euros por despido improcedente.

La empleada, que trabajaba en la empresa desde marzo de 2023, fue despedida en enero de 2025. La empresa alegó que había acumulado cuatro faltas no justificadas en un breve periodo, lo que calificó como una falta muy grave según el convenio colectivo aplicable.

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Atención veterinaria urgente y contexto ético

Una de las ausencias, el 24 de noviembre, se produjo después de que su veterinaria le alertara de que su perro se encontraba en estado crítico y requería atención inmediata. La noche anterior, el animal había sido atendido por síntomas graves y tenía una cita para el 30 de noviembre. No obstante, su estado empeoró de forma repentina, lo que llevó a la profesional a realizar una llamada urgente a la trabajadora para que acudiera a practicar la eutanasia.

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En su análisis, el tribunal reconoció que no existe un permiso expreso en el Estatuto de los Trabajadores o en el convenio colectivo aplicable que cubra las ausencias por urgencias veterinarias. A pesar de ello, el magistrado consideró que existían «razones humanitarias, éticas y morales» que justificaban la decisión de la empleada de priorizar el bienestar de su mascota frente a acudir a su turno. El fallo señaló que hubiera sido «inmoral» obligar al animal a esperar hasta el final de su jornada laboral, prolongando así su sufrimiento.

El auto también citó la ley de 2023 sobre protección de los derechos y el bienestar de los animales, que reconoce su dignidad, como parte de su argumentación para ponderar las circunstancias del caso.

Evaluación de las ausencias y fundamentación jurídica

El juez evaluó cada falta de forma individual, en lugar de considerarlas un patrón acumulado que justificara el despido. Respecto a otras fechas citadas por la empresa, el tribunal describió una ausencia como un retraso y no como una falta completa, y clasificó otras dos como injustificadas, pero insuficientes en número y gravedad para amparar un despido disciplinario según el convenio.

La sentencia subraya el principio de que las obligaciones laborales deben considerarse dentro de un contexto más amplio de circunstancias imprevistas y apremiantes, especialmente cuando implican el cuidado urgente de un ser dependiente. Representa una aplicación matizada del derecho laboral que tuvo en cuenta no solo la normativa escrita, sino también consideraciones éticas y de responsabilidad social.

Implicaciones legales y sociales más amplias

La decisión ha captado la atención de expertos jurídicos y defensores del bienestar animal por su innovadora integración de los principios de protección animal en la resolución de conflictos laborales. La letrada de la trabajadora describió el fallo como un reflejo de un cambio social en la percepción de los animales, señalando que las mascotas son reconocidas cada vez más no como objetos, sino como seres con un valor intrínseco y una relación especial con sus cuidadores.

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El caso también es notable por su posible impacto jurisprudencial. Aunque podría ser recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, la argumentación de la sentencia podría influir en futuros litigios sobre obligaciones de cuidado urgente que no estén cubiertas por los permisos legales estándar.

El enfoque del magistrado resuena con el creciente interés público por reconocer la dimensión emocional y ética del cuidado animal. Pone de relieve cómo los sistemas jurídicos comienzan a abordar situaciones en las que las responsabilidades humanas hacia los animales de compañía se intersectan con los derechos y obligaciones laborales tradicionales.

Opciones de la empresa tras la sentencia

Como consecuencia del fallo, Majorel SP Solutions debe optar entre readmitir a la teleoperadora en las mismas condiciones o abonar la indemnización legal por despido improcedente. La empresa opera en el sector de los centros de contacto y ha estado involucrada en otros litigios, aunque este caso es distintivo por su enfoque en el derecho laboral y el deber ético hacia el bienestar animal.

Con independencia del resultado de un posible recurso, el fallo ha generado debate en ámbitos jurídicos y laborales sobre la necesidad de revisar las políticas de permisos para acomodar, potencialmente, situaciones excepcionales que involucren a miembros dependientes de la familia, ya sean humanos o animales, y así reflejar mejor los valores sociales contemporáneos.

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