El gobierno balear ya aplica un Impuesto de Turismo Sostenible, comúnmente denominado “ecoimpuesto”, a las pernoctaciones en el archipiélago. Instaurado para financiar la protección ambiental, mejorar las infraestructuras y fomentar un turismo más sostenible, este gravamen se ha convertido en un componente habitual del coste de visitar la región.
En la actualidad, los sindicatos locales y ciertos grupos políticos presionan para incrementar sustancialmente la tarifa diaria. Las propuestas en debate sugieren que el tributo podría elevarse desde los niveles actuales hasta incluso 15 € por persona y noche durante la temporada alta estival –aproximadamente 13 libras. Sus defensores sostienen que una cuota más elevada contribuiría a mitigar el ‘sobreturismo’ y, a la vez, generaría fondos adicionales para abordar retos crecientes como la escasez de vivienda y la mayor presión sobre los servicios públicos.
A pesar de los titulares llamativos, los viajeros deben saber que la subida propuesta aún no es ley. La medida sigue debatiéndose en el Parlamento balear, donde los agentes turísticos, los partidos políticos y los colectivos ciudadanos evalúan su posible impacto económico. Cualquier modificación requeriría una aprobación formal antes de entrar en vigor.
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Cabe señalar también que el impuesto, incluso si se incrementa, solo se aplicaría a los visitantes que se alojen en alojamientos de pago. Los residentes en las islas, incluida la numerosa población expatriada, estarían exentos de dicho cargo.
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Por ahora, el vigente Impuesto de Turismo Sostenible continúa operando bajo su marco establecido. Los huéspedes deben abonar una tarifa nocturna directamente a su proveedor de alojamiento, ya sea en hotel, apartamento vacacional u otro establecimiento registrado. Las tarifas actuales en temporada alta distan mucho de la cifra barajada de 15 €, situándose normalmente en solo unos pocos euros en función de la categoría del alojamiento.
Si finalmente se aprobase la tarifa más alta, esta reemplazaría al sistema actual, no se sumaría a él. Hasta entonces, no hay ningún cambio inmediato para quienes planeen escapadas a Baleares.
Quienes organicen unas vacaciones estivales en Mallorca o las islas vecinas para 2026 deberán seguir incluyendo el impuesto turístico vigente en su presupuesto, pero no hay por qué asumir que se aplicará la cuota diaria propuesta. Como suele ocurrir con los cambios normativos ligados a la gestión turística, es probable que la claridad solo llegue tras un mayor debate político y la confirmación oficial de las autoridades regionales.
De momento, el mensaje es sencillo: las cifras llamativas que copan los titulares reflejan una propuesta, no una normativa confirmada.