Crítica: La escalofriante pesadilla folclórica de ‘Lord of Misrule’

En la Inglaterra rural, Lord of Misrule sumerge a los espectadores en un mundo donde las tradiciones antiguas chocan con la fe moderna. Dirigida por William Brent Bell, esta película genera una sensación de inquietud desde el comienzo. Sigue a Rebecca Holland, una vicaria recién nombrada interpretada por Tuppence Middleton, cuya hija desaparece durante el fervor de un festival de la cosecha local. Lo que comienza como una búsqueda frenética se convierte en un enfrentamiento con el lado oscuro del pueblo, donde el folclore no es solo superstición, sino una amenaza viva y real. Aunque la película no inventa nada nuevo, logra evocar un sentimiento de temor palpable.

La trama sigue un camino familiar en el género del *folk horror*, recordando a clásicos sin aportar muchas novedades. Bell teje una historia de sacrificio y espíritus malignos, pero los golpes narrativos resultan predecibles para quien conoce historias similares. La desaparición desencadena una serie de eventos extraños, descubriendo relatos de una entidad exigente que reclama tributos de los aldeanos. Sin embargo, a pesar de toda su preparación, el misterio se resuelve de formas que los fans expertos del terror pueden prever con facilidad. Es una historia competente pero raramente sorprendente, que depende de tropes ya conocidos, como celebrantes enmascarados, para avanzar la acción.

Las actuaciones destacadas sostienen la película en medio de su estructura formulaica. Tuppence Middleton ofrece una interpretación convincente de una madre dividida entre sus deberes clericales y la desesperación maternal, dotando a Rebecca de una vulnerabilidad cruda que es difícil de ignorar. Incluso los actores infantiles se desempeñan bien, contribuyendo al corazón emocional del filme sin caer en el melodrama.

LEAR  Destacando al Autor: Ella Baxter, 'Woo Woo'

Visualmente, Lord of Misrule brilla por su dominio atmosférico, capturando la belleza inquietante del campo inglés. Una cinematografía empapada en tonos terrosos y bosques sombríos construye una sensación tangible de aislamiento, haciendo que el pueblo se sienta como una trampa a punto de cerrarse. Una banda sonora escalofriante puntúa la tensión, con melodías de inspiración folclórica que aumentan la inquietud en momentos clave. Es en estos elementos sensoriales donde la película encuentra su mayor fuerza, demostrando el ojo de Bell para el ambiente, incluso si el guión se queda atrás.

A pesar de estas deficiencias, hay giros y sustos redimibles que mantienen la experiencia entretenida. Algunas revelaciones bien cronometradas inyectan adrenalina, y la escalada del tercer acto ofrece un desenlace visceral, aunque no sea del todo satisfactorio.

Lord of Misrule es una entrada decente para una noche de lluvia, especialmente si buscas escalofríos atmosféricos sin grandes expectativas. No destronará a los grandes del *folk horror*, pero ofrece suficientes vibraciones inquietantes y buena actuación como para justificar una vista. Si eres nuevo en el subgénero, podría encantarte; para los veteranos, es una cosecha moderada de horrores.

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