España registra una desaceleración de la inflación hasta el 2,4% en enero

Los datos de enero se calcularon utilizando una nueva base estadística para 2025. Crédito de la foto: Sommart sombutwanitkul/Shutterstock

La inflación en España se moderó notablemente al inicio del año, con los precios al consumo subiendo a una tasa interanual del 2,4% en enero, según los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta cifra, la más baja en siete meses, supone una desaceleración significativa respecto al 2,9% registrado en diciembre.

El dato de enero refleja un descenso de cinco décimas respecto al mes anterior y constituye la caída más pronunciada de la inflación interanual en diez meses. Los datos confirman una tendencia a la baja que se viene gestando desde finales de 2025, lo que sugiere que las presiones de precios se están aliviando gradualmente tras un prolongado periodo de inflación elevada.

Los precios de la energía impulsan el descenso

El principal factor tras la desaceleración fueron los precios de la energía, en particular la electricidad y los combustibles. Aunque los precios de la electricidad sí subieron en enero en comparación con diciembre, el aumento fue menor que en el mismo mes del año pasado, reduciendo así su impacto en la tasa de inflación interanual.

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Por su parte, los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos particulares continuaron su descenso, aliviando los costes del transporte y ayudando a contrarrestar las presiones inflacionistas en otros sectores de la economía. Los costes energéticos han sido un contribuyente clave a la volatilidad inflacionista de los dos últimos años, y su estabilización ha desempeñado un papel central en la reciente moderación de los precios.

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La inflación subyacente se mantiene firme

A pesar del descenso de la inflación general, la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos no elaborados, se mantuvo inalterada en el 2,6% en enero. Esto sugiere que las presiones de precios de fondo permanecen persistentes en muchos bienes y servicios.

La inflación de servicios continúa sustentada por unos mayores costes laborales y una demanda sostenida, especialmente en hostelería, turismo y transporte. Los precios de los bienes industriales no energéticos también se mantienen elevados, lo que indica que algunas empresas aún están trasladando sus costes incrementados a los consumidores.

El contraste entre una inflación general en descenso y una inflación subyacente estable subraya el carácter desigual del proceso de desinflación.

Movimiento mensual y actualización estadística

En términos mensuales, los precios al consumo cayeron un 0,4% entre diciembre y enero, el mayor descenso mensual desde septiembre de 2024. Factores estacionales, incluidos los ajustes de precios posteriores a las fiestas, contribuyeron a la disminución.

Los datos de enero se calcularon empleando una nueva base estadística para 2025, que refleja patrones de consumo actualizados y ponderaciones revisadas dentro de la cesta del índice de precios al consumo. Esta actualización garantiza que los datos de inflación reflejen mejor los hábitos de gasto actuales de los hogares, sin alterar la tendencia general de moderación inflacionista.

Qué significa la desaceleración para residentes y expatriados

Para residentes y expatriados que viven en España, la moderación de la inflación ofrece un cierto alivio práctico, particularmente tras varios años de aumento de los costes de vida. Un crecimiento más lento de los precios de la energía y los combustibles puede ayudar a estabilizar los gastos mensuales domésticos, incluyendo las facturas eléctricas, los costes de transporte y los desplazamientos.

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Para los inquilinos, aunque los costes de la vivienda siguen siendo altos en muchas ciudades, una menor inflación reduce la presión alcista sobre otros gastos cotidianos, ayudando así a aliviar la tensión general del costo de la vida. Los precios de los alimentos, que se dispararon en años anteriores, siguen elevados pero ya no suben con la rapidez de antes.

Los expatriados con ingresos fijos, pensiones o salarios pagados desde el extranjero pueden sentir el impacto con mayor claridad. Una tasa de inflación más lenta significa menor erosión del poder adquisitivo, especialmente para quienes dependen de fuentes de ingreso foráneas. Esto es particularmente relevante para jubilados y teletrabajadores cuyos ingresos no se ajustan automáticamente a los incrementos de precios locales.

No obstante, la persistencia de la inflación subyacente sugiere que los costes vinculados a servicios, como la restauración, el cuidado infantil, los seguros y los servicios personales, pueden mantenerse relativamente altos. Los residentes no deben esperar un retorno inmediato a los niveles de precios anteriores a la inflación, sino más bien un periodo de cambios de precios más graduales y predecibles.

Contexto económico más amplio

La desaceleración inflacionista se produce en un momento en que la economía española continúa mostrando resiliencia ante unas condiciones financieras más restrictivas en el conjunto de la zona del euro. La mitigación de las presiones de precios respalda la decisión del Banco Central Europeo de mantener los tipos de interés sin cambios, mientras los responsables de política buscan equilibrar el control de la inflación con el crecimiento económico.

Aunque la inflación en España se encuentra ahora más cerca del objetivo a medio plazo del BCE, situado en torno al 2%, la persistencia de las presiones subyacentes sugiere que el camino de vuelta a la plena estabilidad de precios sigue siendo irregular.

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Perspectivas

Las cifras definitivas de inflación para enero se publicarán a lo largo de febrero. De confirmarse, reforzarían la visión de que la inflación en España se encuentra en una trayectoria descendente gradual.

Los economistas continuarán monitorizando los precios de la energía, la evolución salarial y la inflación del sector servicios para evaluar si la desaceleración puede sostenerse en los próximos meses. Tanto para los hogares como para los expatriados, los últimos datos apuntan a una presión en disminución, pero aún no a un retorno pleno a la estabilidad de precios.

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