Al pasar frente a cualquier hospital importante en Estados Unidos, es probable que se observen grúas, equipos de construcción y ampliaciones multimillonarias, lo cual parece indicar que la solución a la crisis de capacidad hospitalaria está decidida: construir más camas y contratar más personal. Sin embargo, este enfoque solo trata el síntoma, no la causa subyacente, y lo hace a un coste extraordinario.
La verdadera solución para la capacidad hospitalaria no está en los planos y las nuevas construcciones; reside en enfocarse más en aquello para lo que los clínicos fueron formados desde un principio: prevenir complicaciones, evitar ingresos innecesarios y optimizar la trayectoria de atención para conseguir y mantener la salud de los pacientes. Necesitamos aprovechar la experiencia clínica, respaldada por nuevas herramientas, para prevenir ingresos evitables y reducir las condiciones adquiridas en el hospital, liberando así camas para los pacientes que realmente las necesitan.
Los motores ocultos de la saturación
Muchos de los días-cama están vinculados a desenlaces evitables, como reingresos, complicaciones intrahospitalarias, infrautilización de la cirugía ambulatoria y admisiones prevenibles a través de urgencias. Cada reingreso innecesario, cada complicación evitable y cada cirugía intrahospitalaria que podría haberse realizado de manera segura en un entorno ambulatorio consume una valiosa capacidad hospitalaria.
En lugar de centrarnos únicamente en cuántas camas necesitamos construir, deberíamos preguntarnos cuántas podemos liberar mediante una atención más inteligente y segura, y mejorando los flujos de trabajo de calidad clínica y rendimiento.
Clínicos y mejora de la calidad: el plan para el cambio
Las soluciones están al alcance de la mano. Existen dentro de las competencias de los médicos, clínicos y equipos de mejora de la calidad que ya trabajan en nuestras instituciones. Al aprovechar esta experiencia existente con el problema de capacidad en mente, y apoyándola con tecnologías avanzadas emergentes, los sistemas de salud pueden progresar significativamente en métricas que se traducen directamente en acceso.
- Reducir los reingresos mediante una planificación del alta y un seguimiento más robustos.
- Prevenir complicaciones aplicando de manera consistente metodologías de mejora de la calidad y las mejores prácticas basadas en la evidencia.
- Trasladar los procedimientos adecuados a entornos ambulatorios, donde los pacientes suelen recuperarse mejor y más rápido.
- Coordinar con los proveedores de atención postaguda para garantizar que los pacientes salgan del hospital con los apoyos necesarios.
Cada una de estas acciones genera capacidad, no añadiendo ladrillos y cemento, sino mejorando los resultados y acortando las estancias innecesarias.
El potencial de la tecnología y los datos
Un factor muy prometedor es el conjunto de herramientas en rápida evolución disponible para los clínicos. La tecnología facilita como nunca identificar patrones de defectos de calidad potencialmente prevenibles y sus causas raíz. Y no está aquí para reemplazar a los clínicos, sino para potenciar su mejor trabajo. Al combinar tecnología analítica avanzada con la experiencia de primera línea, los hospitales pueden convertir la mejora de la calidad en una estrategia eficaz para abordar los desafíos de capacidad.
De la crisis a la oportunidad: repensando el crecimiento
Muchos líderes hospitalarios y regionales solicitan urgentemente nuevas construcciones para resolver los problemas de capacidad. No obstante, el impacto de abordar estos problemas eficazmente mediante esfuerzos de calidad preventiva podría ser sísmico, cambiando la narrativa sobre el acceso a la atención aguda. Reducir los desenlaces evitables a niveles de referencia liberaría cientos, si no miles, de camas nuevas, sin verter una sola gota de hormigón.
Ese es el poder de enfocarse en los resultados y los patrones. Al mejorar la seguridad y reducir los defectos de calidad, los hospitales pueden aliviar la presión en los servicios de urgencias, reducir costosas demoras y hacer que la experiencia del paciente sea más fluida y segura. Y a diferencia de las nuevas construcciones, que pueden tardar años en planificarse y completarse, estos cambios pueden empezar a surtir efecto mucho antes.
Los líderes hospitalarios tienen la oportunidad de redefinir lo que significa construir y crecer. El verdadero fundamento de la capacidad no solo se establece con acero y cristal; también se construye mediante la inversión en plataformas, procesos y referencias que eviten que esas camas sean necesarias en primer lugar.
Un camino positivo hacia adelante
No es necesario esperar al próximo proyecto de ampliación para aumentar la capacidad hospitalaria. Las herramientas y la experiencia ya están aquí, dentro de nuestros hospitales, y la tecnología permite actuar de forma más rápida e inteligente que nunca. Así es como convertimos la calidad en capacidad. Así es como construiremos un futuro mejor para la atención sanitaria, no solo más grande, sino mejor.
Fuente: SDI Productions, Getty Images
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