La Exposición a PFAS Afecta Negativamente a la Placenta en el Embarazo Temprano

El embarazo suele ser un periodo muy especial en la vida de una mujer, lleno de ilusión, esperanza y la vivencia de una nueva vida creciendo en su interior. Sin embargo, esta etapa frágil también conlleva riesgos, especialmente durante el primer trimestre. Aproximadamente el 85% de los abortos espontáneos ocurren en las primeras 12 semanas, cuando se desarrollan los órganos y sistemas corporales del bebé.

Dado que los órganos y sistemas se forman con gran rapidez en el primer trimestre, esta fase es particularmente sensible a alteraciones que pueden interferir con el desarrollo normal. La exposición ambiental u otros factores durante este periodo pueden incrementar el riesgo de defectos congénitos, que siguen siendo la principal causa de mortalidad infantil en Estados Unidos.

Un grupo de compuestos que genera creciente preocupación son las PFAS, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas. Se las conoce como "químicos eternos" debido a que no se degradan con facilidad y pueden acumularse en el organismo con el tiempo. Los científicos se preguntan ahora: ¿Podrían estos compuestos persistentes, presentes en utensilios de cocina y envases alimentarios, influir en las complicaciones del embarazo?

Lo que descubrieron investigadores en Alemania sobre el impacto de las PFAS en el embarazo temprano

Un estudio reciente publicado en Environmental Research por científicos del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental de Alemania (UFZ), en colaboración con el Hospital Municipal de Dessau, analizó sustancias PFAS halladas en la placenta durante el embarazo temprano y recreó una mezcla química real para evaluar sus efectos.

Utilizando un avanzado modelo placentario tridimensional de trofoblasto, el equipo investigó cómo estos químicos cotidianos podrían interferir con funciones clave en las primeras etapas de la gestación.

  • Estudios previos se centraban en compuestos individuales o etapas avanzadas del embarazo. Esta investigación buscó replicar la exposición real y examinar sus efectos durante la fase más crítica del desarrollo placentario.
  • Las placentas de embarazos tempranos contienen múltiples compuestos PFAS, incluyendo algunos ya prohibidos. Se analizaron 31 muestras placentarias de interrupciones voluntarias entre las semanas 7 y 11 de gestación. Todas dieron positivo por PFAS, detectándose 16 compuestos distintos. Hasta PFAS antiguas, como el ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS), retirado hace décadas, persisten en el ambiente y en el tejido humano.
  • Metodología experimental: Mediante cromatografía líquida-espectrometría de masas (LC-MS/MS), se midieron los niveles de PFAS y se creó una mezcla con los siguientes compuestos, en proporciones que imitaban las halladas en el tejido placentario:
    • Ácido perfluorononanoico (PFNA)
    • Ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS)
    • Ácido perfluorobutanoico (PFBA)
    • Ácido perfluorooctanoico (PFOA)
    • Ácido perfluorohexanosulfónico (PFHxS)
    • Ácido perfluorodecanoico (PFDA)

      Esta mezcla se aplicó a células placentarias (trofoblastos) en cultivos bidimensionales y en modelos 3D de esferoides, que imitan la estructura esférica del tejido placentario temprano, haciendo las pruebas más realistas.

      "Estas PFAS eran relevantes para nuestra investigación porque las detectamos en altas concentraciones en la placenta y existían indicios bibliográficos de que podrían desencadenar complicaciones en el embarazo", afirmó Yu Xia, autor principal del estudio.

  • Hallazgos clave: La exposición a PFAS alteró el comportamiento de las células placentarias.
    • En los modelos 3D, algunas células invadían el revestimiento uterino de forma demasiado agresiva, mientras otras reducían su capacidad invasiva; ambos patrones pueden causar problemas.
    • La producción hormonal disminuyó notablemente. Los niveles de gonadotropina coriónica humana-beta (β-hCG), hormona crucial para mantener el embarazo y estimular la progesterona, cayeron incluso con la concentración más baja de PFAS probada.
    • El análisis genético mostró alteraciones en la apoptosis (muerte celular programada) y la proliferación (crecimiento celular), procesos vitales para un desarrollo placentario saludable.

      Con base en estos hallazgos, los investigadores abogan por una mejor documentación de la exposición a PFAS y evaluaciones de riesgo que consideren mezclas químicas, no solo compuestos aislados. "El estudio subraya los efectos nocivos de la mezcla de PFAS en la función del trofoblasto y, por tanto, los riesgos potenciales para la salud placentaria y el desenlace del embarazo", señaló la profesora Ana Zenclussen, jefa de Inmunología Ambiental del UFZ y coautora del estudio.

      Otras formas en que los "químicos eternos" afectan a las embarazadas

      Las PFAS se han utilizado durante décadas, y la investigación sobre sus efectos en la salud humana, especialmente en gestantes, continúa. Estudios previos han revelado impactos más amplios, tanto en la salud materna como en el feto en desarrollo.

  • Las PFAS pueden afectar la formación de vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de preeclampsia. Un estudio de 2020 presentado en el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS) investigó si las PFAS más nuevas, diseñadas para reemplazar a las antiguas, son realmente más seguras. Los investigadores se centraron en el sulfonato de perfluorobutano (PFBS), un sustituto común del PFOS, y descubrieron que puede perjudicar la formación de vasos sanguíneos (angiogénesis), reducir el flujo sanguíneo y alterar las señales hormonales necesarias para una placenta sana. Estos hallazgos sugieren que las PFAS de "cadena corta", que se creían inofensivas, aún conllevan riesgos. También hallaron que la exposición a PFBS durante el embarazo se vinculaba a preeclampsia, una condición grave que pone en peligro a madre y bebé.
  • Las PFAS pueden afectar la salud fetal y el ADN placentario. Otro estudio publicado en Environmental Toxicology and Pharmacology examinó cómo la exposición a PFAS durante el embarazo altera la actividad epigenética de la placenta —etiquetas químicas en el ADN que controlan la expresión génica. Mediante un estudio de asociación del epigenoma completo (EWAS) con 151 parejas madre-hijo, se escaneó el genoma en busca de cambios en la metilación del ADN, que actúan como reguladores de la actividad génica. Se observó que niveles más altos de PFAS perturbaban muchos de estos mecanismos, siendo el PFHxS el que provocaba más alteraciones. Los investigadores concluyeron que estos hallazgos arrojan luz sobre cómo la exposición prenatal a PFAS afecta los resultados del nacimiento y la salud infantil.

    Breve contexto sobre las PFAS

    Para comprender la investigación sobre los riesgos de las PFAS, es esencial saber qué son y por qué se las llama "químicos eternos". Su origen se remonta a los años 40, durante el Proyecto Manhattan. Tras la guerra, las empresas descubrieron sus propiedades repelentes al agua y las manchas, lo que llevó a su uso en utensilios de cocina antiadherentes y tejidos impermeables.

    Hoy, la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) rastrea más de 14,000 sustancias PFAS. Su conveniencia tiene un costo oculto: no existen de forma natural, no se degradan fácilmente y pueden dañar la salud de múltiples maneras. Se han detectado en el 99% de las personas.

    Diseñados para durar, estos químicos pueden persistir en el cuerpo durante años. Se estima que la vida media del PFOA y el PFOS en sangre oscila entre varios años. Una vez dentro del organismo, se unen a proteínas y se acumulan en órganos vitales. Su persistencia se debe a los numerosos enlaces carbono-flúor, de los más fuertes en química orgánica.

    Los artículos del hogar son una fuente común de PFAS

    Estas sustancias están omnipresentes. Se encuentran en:

  • Cosméticos: Un estudio cualitativo confirmó la presencia de 11 PFAS distintas en 765 productos. Los más frecuentes fueron el politetrafluoroetileno (PTFE) y la perfluorodecalina. Los productos de maquillaje fueron la categoría más afectada.
  • Ropa infantil: Un análisis de 43 prendas para bebés y niños pequeños halló más de 300 químicos, incluyendo PFAS, pesticidas y retardantes de llama.
  • Utensilios de cocina antiadherentes: El PTFE, polímero usado en estos utensilios, puede liberar gases y químicos tóxicos a temperaturas de cocción normales. Aunque el PFOA, asociado al cáncer, se ha ido retirando, sus alternativas (como GenX) podrían plantear riesgos similares.
  • Envases alimentarios: Se usan comúnmente en envoltorios resistentes a la grasa de cajas de pizza, bolsas de palomitas y envoltorios de caramelos. Se ha detectado flúor (indicador de PFAS) en envases de comida para llevar de varias cadenas.
  • Leggings y pantalones de yoga: Un análisis encontró niveles detectables de flúor orgánico en aproximadamente el 25% de las muestras de prendas deportivas populares.

    Los "químicos eternos" son un peligro para la salud

    Las PFAS afectan a múltiples sistemas del organismo. En 2015, más de 200 científicos firmaron la Declaración de Madrid advirtiendo sobre sus peligros, documentando:

  • Problemas hepáticos y metabólicos (toxicidad, malfunción, alteración del metabolismo lipídico).
  • Alteración inmunológica y endocrina (menor capacidad para combatir infecciones, problemas tiroideos).
  • Riesgo de cáncer (tumores en varios órganos, mayor incidencia de cáncer testicular, renal y de próstata).
  • Efectos en el desarrollo y la reproducción (toxicidad neonatal, bajo peso al nacer, fertilidad reducida).
  • Otras condiciones crónicas (colesterol alto, colitis ulcerosa, obesidad, cambios neuroconductuales).

    Las PFAS en el agua potable son un problema creciente

    También se han detectado en el agua del grifo a nivel mundial. Un estudio sueco a gran escala asoció una mayor exposición materna a PFAS a través del agua potable con un riesgo casi tres veces mayor de defectos del sistema nervioso en los bebés.

    Para reducir las PFAS en el agua, los sistemas más efectivos son:

  • Ósmosis inversa: Muy eficaz, pero costosa y genera cierto desperdicio de agua.
  • Filtración con carbón activado: Común en jarras y grifos; su efectividad depende de la calidad del filtro y su renovación.
  • Intercambio iónico: Utiliza materiales como la zeolita para capturar los químicos.

    Investigaciones futuras exploran sistemas sostenibles, como filtros a base de lignina (subproducto de la pulpa de madera) y glucosa, que podrían eliminar hasta el 99% de las PFAS.

    6 pasos sencillos para protegerse de las PFAS

    Evitarlas por completo es difícil, pero se puede reducir la exposición:

    1. Evite los utensilios de cocina antiadherentes. Opte por alternativas como cerámica o hierro fundido esmaltado.
    2. Prescinda de tejidos resistentes a las manchas. Elija textiles sin tratar o fibras naturales (algodón, lana, lino).
    3. Evite acabados con retardantes de llama. Busque materiales naturalmente menos inflamables.
    4. Revise sus productos de cuidado personal. Consulte bases de datos como EWG Skin Deep para identificar productos más seguros y evite ingredientes con "fluoro" o PTFE.
    5. No caliente comida en envases de plástico. Use recipientes de vidrio o cerámica para calentar en el microondas.
    6. Consuma alimentos ricos en betaglucanos. Esta fibra soluble (en avena, cebada, setas, algas) puede ayudar a excretar las PFAS.

      El cambio comienza con la concienciación. Cada elección informada contribuye a crear un entorno más saludable para las familias.

      Preguntas frecuentes sobre PFAS y embarazo

      P: ¿Qué descubrieron los investigadores alemanes sobre las PFAS y el embarazo temprano?
      R: En un estudio de 2024, científicos analizaron 31 placentas del primer trimestre y probaron una mezcla real de PFAS en modelos placentarios 3D. Descubrieron que la exposición altera el funcionamiento de las células placentarias (hormonas, invasión tisular), lo que podría afectar el desarrollo fetal y la salud del embarazo.

      P: ¿Pueden las PFAS interferir en otros aspectos del desarrollo prenatal?
      R: Sí. Investigaciones del NIEHS vinculan la exposición a PFBS con un desarrollo deficiente de los vasos sanguíneos y un mayor riesgo de preeclampsia.

      P: ¿Por qué el PFOA y el PFOS son especialmente preocupantes?
      R: Son altamente persistentes y permanecen en el cuerpo durante años. Se han detectado en el 99% de las muestras de sangre en EE. UU. y se acumulan en órganos como el hígado y el cerebro.

      P: ¿Pueden hallarse PFAS en el agua potable?
      R: Sí, en sistemas de agua públicos de todo el mundo. Para eliminarlas, son efectivos la ósmosis inversa, los filtros de carbón activado de alta calidad y los sistemas de intercambio iónico.

      P: ¿Qué medidas prácticas reducen la exposición a PFAS en el hogar?
      R: Evitar utensilios antiadherentes, tejidos resistentes a manchas y productos con retardantes de llama; revisar los cosméticos; no calentar comida en plástico; y consumir alimentos ricos en betaglucanos (avena, setas).

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