«Eternamente cautivador»: las series que te descolocan, pero te tienen enganchado

Catterick

Catterick es mi programa de televisión desconcertante favorito. Protagonizado por Vic y Bob y un elenco de apoyo estelar – como Reece Shearsmith y Tim Healey – comienza de manera inocente con Carl Palmer (Bob) volviendo a Catterick para visitar a su hermano Chris (Vic), pero rápido cae en la anarquía. La trama, muy suelta, gira en torno a los actos criminales del niño de mamá Tony, pero hay más digresiones que en una conferencia de geometría. Desde pósters rotos de George Clooney hasta rutinas de bailo extrañas, Catterick debería estar en lo alto de tu lista. Tom Whelan, South Shields.

Monkey Dust

Vi por primera vez la animación afilada y onírica de Monkey Dust en BBC Three a mediados de los 2000. Me fascinó su visión oscura de la vida británica post-milenio. Cada semana, los episodios eran similares, pero con un giro trágico o pesadillesco para su triste grupo de habitantes urbanos. ¿Por qué Clive hacía actos deprabados con empresarios alemanes? ¿Cómo sobrevivía el Padre Divorciado cada semana? No he visto nada tan oscuro e hipnótico desde entonces. Liam, 40, Ámsterdam.

The OA

Entra en la zona crepuscular… The OA.

No tengo ni idea de qué iba. Viaje interdimensional. Viajes en el tiempo. Largas conversaciones filosóficas que no llevaban a ninguna parte. Recuerdo estar viendolo a las 2 de la mañana y pensar: Dios mío, he entrado en otra dimensión. ¿Dónde estoy? Gaverne, 56, Londres.

Mrs Davies

Brillante y extraña… Betty Gilpin en Mrs Davies.

Nadie más parece conocerla, pero *Mrs Davies*, con Betty Gilpin, es brillante, graciosa y rara. Empieza de forma sencilla con una sociedad secreta medieval y el Santo Grial, para luego saltar a la actualidad y una monja que combate el crimen en un mundo gobernado por una IA benigna. A partir de ahí, cada capítulo se vuelve más extraño hasta que al final todo encaja. Solo iba a tener una temporada, así que la historia queda cerrada sin requerir mucho tiempo. Claire Shepherd, sur de Gales.

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Legion

Un spin-off de Marvel sin superhéroes…

Legion es, sin duda, el mejor programa desconcertante de los últimos tiempos. Es un spin-off de Marvel sin superhéroes. En su lugar, hay una entidad malvada anidando en el cerebro de un esquizofrénico paranoico, Aubrey Plaza atrapada en una pared y Jemaine Clement en un palacio mental de los años 70. Tiene un reparto y diseño de producción increíbles – es una locura, pero brillante. ¡Me voy a verlo otra vez ahora mismo! Caroline Westbrook, Londres.

The Leftovers

Qué viaje…

El 2% de la población mundial desaparece de repente, y los que se quedan, junto con nosotros, intentan entender por qué. Cada episodio y temporada se volvía más raro que el anterior, pero el misterio central y el buen guion, junto con un reparto excelente, me mantuvieron enganchado. Todavía no entiendo bien cómo terminó, pero menudo viaje. Mark Hawksley, 46, Wisconsin, USA.

The Prisoner

Siempre me encantó *The Prisoner* por su atmósfera fascinante y un poco amenazante. Este precioso pueblo de estilo italiano representaba lo mejor de los 60 en diseño, colores y música. Patrick McGoohan, el Número 6, fue secuestrado y mantenido prisionero en esta jaula dorada por razones oscuras, al parecer relacionadas con los servicios secretos. Rebelarse contra el sistema era inútil, y escapar, imposible, porque un globo blanco gigante te perseguía y te eliminaba. Era aterrador, desconcertante, y la disociación entre la decoración psicodélica y el propósito siniestro de sus amos hacía la serie eternamente cautivadora. Sigue siendo una serie de culto por eso. Catherine Laz, 63, Londres.

Westworld

Más una instalación artística que un drama…

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Westworld se convirtió rápidamente en más una instalación artística que un drama. Dejé de intentar entender qué pasaba y me perdí en sus imágenes hermosas. También tenía una gran secuencia de títulos y una música poderosa, pero entenderla no era prioritario. Cuando cancelaron la serie, no me importó porque no tenía ni idea de lo que había pasado. Ben McCrory, Mánchester.

Nowhere Man

La serie de una temporada *Nowhere Man* (1995-1996) fue en muchos aspectos la versión estadounidense de la igualmente desconcertante serie británica *The Prisoner*. Al protagonista le borran la identidad y es perseguido constantemente por una fotografía que ha hecho, que contiene elementos de una conspiración desconocida. La serie se recrea en giros, traiciones y revelaciones devastadoras, y nadie es quien dice ser. Mientras, el negativo fotográfico en el centro de la lucha fluctúa entre una pista falsa y una prueba imposible. Todo concluye, como en *The Prisoner*, con una respuesta que genera más preguntas y deja al protagonista y al espectador aún más alejados de la certeza. Howard Kistler, 60, Richmond, Virginia.

Dark

La serie más confusa y brillante que existe…

Si has visto *Dark*, ya estás de acuerdo. Y si no, estás a punto de descubrir la serie más confusa, alucinante y brillante que se ha hecho. Sin destripar mucho, trata sobre un niño que desaparece, causa y efecto, libre albedrío frente a determinismo, y una paradoja del abuelo (o abuela) muy literal. Véanla, sigan los árboles genealógicos que sacaron con cada temporada, y sorpréndanse de que Netflix cancelara la siguiente serie de sus creadores. Paul Clayton-Rana, 43, Hitchin.

Patriot

Divertidísima de principio a fin…

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No te dejes engañar por el nombre. Es una red conflictiva de intriga de espías, comedia laboral, drama policíaco y obra maestra surrealista centrada en un músico folk deprimido y su hermano en chándal, intentando hacer lo posible por la geopolítica global. Espera montajes con Beastie Boys, personajes secundarios raros y consecuencias imprevistas entre Luxemburgo y Milwaukee. *Patriot* es igual de histérica, complicada y conmovedora, todo anclado por la dulzura desconcertada de Michael Dorman mientras hace cosas terribles. Llena de tensión confusa, pero de alguna manera divertidísima. Charlotte Kingston, 45, Bournemouth.