“La transmisión televisiva más estresante de la historia”: Alex Honnold y la muerte potencial como espectáculo en vivo

Vaya, ¿ya se te han bajado otra vez los huevos del cuerpo? El ‘Skyscraper Live’ de Netflix ya pasó a la historia, y bien podría calificarse como la experiencia visual más estresante jamás registrada. La ascensión sin asistencia de Alex Honnold al Taipei 101 de 508 metros fue un logro absolutamente extraordinario. Sin embargo, si esto representa o no el futuro de la televisión, es un asunto completamente diferente.

El trabajo de Honnold ya es bien conocido. Como estrella de ‘Free Solo’ –un documental tan desquiciante que la única forma de disfrutarlo cómodamente era bajo la influencia de relajantes de esfínter industrial– él ha sido por mucho tiempo el ícono de la gente que escala cosas sin cuerdas.

Pero la diferencia entre ‘Free Solo’ y ‘Skyscraper Live’ es enorme. El primero era un relato meticulosamente estructurado de su intento de escalar El Capitán sin ayuda, editado para extraer el máximo drama posible. El segundo era simplemente imágenes de él escalando un edificio durante hora y media. Obviamente, el factor de riesgo para el espectador se amplificó enormemente, porque –a diferencia de ‘Free Solo’, que podía haberse reeditado en caso de un accidente– ‘Skyscraper Live’ no tenía dónde esconderse.

Desquiciante… Alex Honnold en ‘Skyscraper Live’. Fotografía: Chong Kok-yew/Netflix

Sin embargo, hora y media es mucho tiempo para ver cualquier cosa. Y en el caso de ‘Skyscraper Live’, básicamente estabas viendo a un tipo repetir los mismos movientos cientos de veces seguidas. Inevitablemente, te encontrabas desconcentrándote un poco, quizás revisando el teléfono o yendo a hacer una taza de té, porque la mente humana simplemente no está diseñada para mantener un estado de pánico por tanto tiempo. En efecto, ver ‘Skyscraper Live’ fue como tomar un vuelo de larga distancia con turbulencias, con largos períodos de aburrimiento interrumpidos por momentos de pánico absoluto.

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Al menos podemos felicitar a Honnold y su equipo por elegir un rascacielos increíblemente dramático para escalar. El Taipei 101 parece hecho a medida para este tipo de cosas, con tres etapas claras que aumentan agresivamente en dificultad. Había alturas. Había salientes. Hacia el final, en la primera parte de la aguja del edificio, hubo un momento en el que Honnold tuvo que escalar hacia afuera en un ángulo de 45 grados, por una parte del edificio que no parecía ofrecer mucho a qué agarrarse. Acabo de volver a verlo –habiéndolo visto una vez y sabiendo cómo termina– y mis palmas se volvieron sudorosas al instante. Incluso verlo pararse derecho en la cima me dio el mismo pánico en el estómago que se siente al ver que tu hijo pequeño ha llegado al cajón de los cuchillos.

Lo que quiere decir que fue excepcional, pero también: ¿realmente deberíamos hacer entretenimiento basado en la posibilidad de que alguien muera? Porque por mucho que admires el atletismo y el valor de Honnold, viste ‘Skyscraper Live’ por el peligro que conllevaba. Incluso si lo reprimías en lo más profundo de tu estómago, una pequeña parte de ti sabía que estabas sintonizando por la posibilidad de que él resbalara y cayera a su muerte.

Hay muchos eventos donde esto está implícito –sostengo que la mayoría de la gente que ve la Fórmula Uno lo hace por los accidentes– pero aquí había algo llamativamente explícito. El ejemplo más cercano que se me ocurre es cuando Red Bull le pagó a Felix Baumgartner para saltar desde 24 millas de altura en 2012. Hubo la misma emoción vertiginosa antes de la transmisión del salto. Y luego, cuando entró en un giro incontrolado y potencialmente mortal después de 90 segundos, hubo la misma sensación de sombría introspección. Te dabas cuenta de que solo eras un curioso morboso, sintonizando por la macabra posibilidad de que algo saliera mal.

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Sospecho que no es así como Netflix quiere promocionarse –El Hogar de la Gente Cayendo de Edificios (y ‘Stranger Things’)– lo que significa que ‘Skyscraper Live’ debería seguir siendo un evento único.

Si deciden capitalizar el éxito de esto comisionando más eventos en vivo que podrían resultar en la muerte de una persona –’Free Diving Live’, o ‘Rooftop Parkour Live’, o incluso ‘Comerse un Sándwich de Bistec Sin Masticarlo Bien Live’– se arriesga a convertir el futuro de la televisión en un espectáculo de fenómenos victoriano. Netflix es mejor que eso. Y además, mi esfínter no lo soportaría.

‘Skyscraper Live’ está disponible ahora en Netflix.

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