Volar al Reino Unido está llamado a encarecerse este año. En primer lugar, actualmente el coste de la Autorización Electrónica de Viaje (ETA) para el Reino Unido es de 16 libras, pero el gobierno británico planea incrementar la tasa a 20, aunque aún no se ha confirmado una fecha concreta para este nuevo aumento. Dicho esto, la medida no ha sido bien recibida.
Se cree que el aumento de los costes de visados, sumado a los planes de incrementar el precio de la autorización electrónica de viaje (ETA), podría eliminar más de 1.500 millones de libras del gasto turístico, gran parte de él en el sector de la restauración y el ocio. Kate Nicholls, directora de UK Hospitality, declaró al diario *The Telegraph*: “El turismo entrante es lo más parecido a dinero gratis para la economía.
Es nuestro segundo mayor generador de exportaciones de servicios: los visitantes extranjeros gastan más comiendo y bebiendo en nuestros pubs y restaurantes que todas nuestras exportaciones de alimentos y bebidas juntas —y socializar como un local es el principal atractivo—, y genera crecimiento del empleo e inversión en todas las regiones del Reino Unido”. Pero, además del coste de la ETA, volar al Reino Unido podría resultar más caro debido a nuevos impuestos aeroportuarios.
Se advierte a los pasajeros aéreos de un posible incremento pronunciado en los precios de los billetes a causa de una subida del impuesto sobre bienes inmuebles comerciales para aeropuertos. Según las previsiones, el mayor impacto no se sentirá en el centro de Londres, sino en los aeropuertos regionales de todo el país. El pasado octubre, el consejero delegado de Jet2.com y Jet2holidays, Steve Heapy, durante la convención de ABTA en Magaluf, advirtió al gobierno británico de no tratar al sector turístico como una “vaca lechera” de cara al Presupuesto de otoño, expresando una honda preocupación por las nuevas cargas fiscales.
Durante su intervención en la convención de Calvià, Heapy manifestó su temor a que más trabajadores sean empujados a un tramo impositivo superior con los anuncios de noviembre, y advirtió de que eso no será bueno para la industria turística, ni dentro del Reino Unido ni en el extranjero. Por otra parte, el Impuesto sobre el Pasaje Aéreo (APD) —una tasa encubierta sobre los billetes también conocida como “impuesto a las vacaciones”— está previsto que se dispare varias veces por encima de la tasa de inflación, lo que supondrá un nuevo aumento en el precio de los vuelos y las vacaciones a destinos populares como Mallorca y otros. Ryanair considera que el APD es una carga que incrementa el precio de los vuelos, afectando de manera desproporcionada a las aerolíneas de bajo coste y sus pasajeros.